ENTREVISTA

Josep Maria Gatell: "Una píldora antes y tras el sexo impide contraer el sida"

Josep Maria Gatell, ayer, en el Fòrum de Barcelona, donde se celebra la 15ª Conferencia Europea del Sida.

Josep Maria Gatell, ayer, en el Fòrum de Barcelona, donde se celebra la 15ª Conferencia Europea del Sida. / RICARD FADRIQUE

4
Se lee en minutos
ÀNGELS GALLARDO / BARCELONA

El doctor Josep Maria Gatell (Bràfim, Alt Camp, 1951), responsable de la atención de los infectados por el VIH en el Hospital Clínic, tiene previsto presentar hoy en la 15ª Conferencia Europea del Sida, que se celebra en Barcelona, tres importantes novedades que a partir de ahora incluirán las guías de tratamiento que acatan los especialistas europeos. Una de ellas, revolucionaria, defiende la opción de prescribir de forma puntual y en días concretos, a personas sanas que frecuentan encuentros sexuales arriesgados, las píldoras antirretrovirales que toman a diario los infectados por el VIH.

-Lo definen ustedes como profilaxis preexposicional.

-Así es. Significa que personas no infectadas podrán seguir, de forma intermitente, una terapia antisida para evitar la infección del VIH durante la relación sexual de riesgo que planean mantener. Hay dos formas de hacerlo: una, ya conocida, consiste en tomar cada día las píldoras antirretrovirales, como hacen los infectados. La otra modalidad, nueva, propone hacerlo a demanda. Un reciente estudio francés, de inminente publicación, demuestra científicamente que el tratamiento es eficaz incluso si lo tomas intermitentemente, solo cuando vas a tener la relación sexual arriesgada. Si mantienes a diario ese tipo de relaciones, las has de tomar cada día.

-¿Cómo es esto en la práctica?

-Si sabes que esta noche tendrás una relación sexual con alguien a quien no conoces o en entornos considerados de riesgo, te tomas una pastilla ahora, otra esta noche y una tercera mañana por la mañana. Una píldora antes y otra después del sexo, más la intermedia, impiden contraer el sida. Es casi como la píldora del día después para evitar embarazos, pero en lugar de una pastilla son tres.

-¿Es una idea o una opción firme?

-Lo incluimos en la guía terapéutica para el sida que hoy presentaré en la conferencia en nombre de la Sociedad Europea del Sida. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya lo ha recomendado hace pocos días, no somos los únicos. La Agencia Europea del Medicamento (AEM) aún no lo ha aprobado, pero la Food and Drugs Administration (FDA) norteamericana sí lo ha hecho. Esto significa que en Europa esta profilaxis solo se puede aplicar en el contexto de estudios o ensayos clínicos.

-¿Cuándo se pronunciará la AEM?

-Hasta ahora, ha guardado silencio, pero tras la recomendación de la OMS y la de la Sociedad Europea del Sida yo supongo que dirá algo. Cuando la AEM lo autorice, cada país habrá de decidir qué hace.

-¿A quién se prescribiría?

-Está recomendado únicamente para grupos pequeños de la población, personas que son conscientes de su riesgo. Para esos colectivos será un tratamiento eficaz. No es para la población general. Siempre se indicará bajo prescripción médica y dispensación hospitalaria. Estas pastillas no se venderán en las farmacias.

-¿De cuántas personas se trata?

-De unos centenares. No miles. Son individuos que incurren cada año en hasta un 10% de posibilidades de infectarse por el VIH, pero que no quieren tomar ninguna otra precaución. De estos no hay muchos. Hablo de personas que van al médico, un sector conocido, bien identificado.

-¿Qué perfil social tienen?

-La mayoría son hombres jóvenes homosexuales. Personas con estudios, con trabajo estable, estudios medios o universitarios. No son marginados sociales adictos a drogas inyectables en vena. Nada de eso. Muchos de ellos, así se ha comprobado, tienen un buen nivel de vida y un aceptable estatus social, pero mantienen una actividad sexual muy intensa que implica alto riesgo de sufrir la infección del sida.

-¿Algunos de ellos están entre los nuevos infectados anuales?-Es posible. El VIH se diagnostica en Catalunya a unas 600 personas cada año. En España, a más de 3.000. De ellas, el 60% son hombres jóvenes españoles homosexuales. El otro 40% son inmigrantes que pertenecen a grupos económicamente deprimidos, no todos homosexuales.

-En España, unas 80.000 personas. Se calcula que existen unos 130.000 infectados (26.000 en Catalunya), de los que unos 30.000 lo ignoran. No están diagnosticados. No toman precauciones sexuales y se estima que son responsables de hasta el 50% de las transmisiones anuales del virus. Si los identificáramos y se trataran, empezaríamos a controlar la epidemia del sida en España.

-¿Cuántos infectados siguen tratamiento antirretroviral?

-¿Cuántos años llevan infectadas las personas que van al hospital?-El 40% llegan con el sistema inmunitario bastante deteriorado y, de ellos, en un 10% la infección está muy avanzada. Vienen porque ya sufren una complicación grave.

-¿Qué complicación?

-Infecciones, cáncer, pulmonía por neumocistitis, tuberculosis, toxoplasmosis cerebral... Cosas graves. Si no mueren de eso, se salvan. Controlar la infección del VIH es factible.

-¿Cómo llegan a saber que un tuberculoso sufre también el sida?

-Lo sospechamos, hacemos cuatro preguntas y les pedimos permiso para hacer el test del VIH. Siempre pedimos permiso. Para todo. No suele negarse nadie. Se encuentran mal.

-Ustedes, junto con el Laboratorio Irsi/Caixa, de Can Ruti, investigan en busca de una vacuna. ¿Disponen de suficiente financiación?-No. Tenemos dinero, pero no suficiente. Lo utilizamos de la mejor forma que sabemos. Tenemos financiación europea, de la Fundación La Caixa y de algunos proyectos públicos españoles. Hasta ahora, también participaba Laboratorios Esteve, que ha dejado de hacerlo.

-¿La escasez detiene los estudios?

-No. El dinero determina la velocidad con que investigamos. Tenemos cuatro proyectos de vacuna en marcha: tres terapéuticas, dirigidas a los ya infectados, y una preventiva, para evitar la infección a personas sanas.

Noticias relacionadas

-¿Cómo actuaría la terapéutica?

-El objetivo de una vacuna terapéutica es poder retirar el tratamiento antirretroviral -que de otra forma se toma toda la vida- sin que se produzca un rebrote en la replicación del VIH. Detrás de cada paso que avanzamos hay cuatro millones de euros de inversión y tres años de trabajo. En el 2016 ensayaremos en humanos dos de estos prototipos.

Temas

Sida