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INVESTIGACIÓN DE LA TRAGEDIA DEL TARAJAL

Archivada la causa por la muerte de 15 inmigrantes en Ceuta

La jueza concluye que los guardias civiles usaron correctamente las pelotas de goma

Fernández Díaz llegó a admitir en el Congreso que disparar al agua fue un error

EL PERIÓDICO / CEUTA

La jueza de Ceuta Carmen Serván resolvió ayer archivar la causa abierta por homicidio y lesiones imprudentes contra 16 miembros de la Guardia Civil a raíz de la muerte de 15 inmigrantes en la playa del Tarajal, el 6 de febrero del 2014. Las víctimas, todas ellas varones subsaharianos, fallecieron ahogadas cuando trataban de alcanzar a nado suelo ceutí y los guardias intentaron disuadirlas con pelotas de goma botes de humo. En el auto de archivo provisional, la instructora sostiene que los agentes hicieron un uso «correcto» del material antidisturbios.

En concreto, la jueza argumenta en su auto, de 32 páginas, que los agentes están autorizados a utilizar medios antidisturbios reglamentarios y señala que «no existe ningún indicio» de que se extralimitaran, «máxime cuando no existe un protocolo que regule la utilización de dicho material en el medio acuático». Y precisa que en el caso de los cinco cadáveres hallados en territorio español la causa de la muerte fue el ahogamiento y que solo dos cuerpos presentaban lesiones «no vitales», en uno de los cuales además se excluye que «recibiese un impacto de bola o de bote de humo».

UNA AGRIA POLÉMICA

La actuación de la Guardia Civil tras la tragedia recibió un aluvión de críticas, desde la defensora del pueblo, Soledad Becerril, que sostuvo que el empleo de pelotas de goma en el agua «no fue prudente», hasta la Comisión Europea, que exigió explicaciones. El director general de la Guardia Civil, Arsenio Fernández de Mesa, solo reconoció que los agentes habían disparado las bolas de goma y los botes de humo «al aire», aunque luego el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, tuvo que admitir que se dispararon al agua cuando acudió a dar explicaciones al Congreso. Allí, el titular de Interior llegó a admitir que disparar al agua fue un error: «Es evidente que, una vez comprobado lo sucedido, seguramente hubiera sido mejor, por supuesto, no lanzar las pelotas de goma, sobre todo porque además tampoco tuvieron el efecto disuasorio que se pretendía».

Además, Interior había distribuido esos días unas imágenes captadas por las cámaras de vigilancia de la valla de Ceuta para demostrar que los agentes habían tenido que hacer frente a una avalancha de centenares de inmigrantes. Pero esas imágenes habían sido editadas y en ellas no se veía a los simpapeles en el agua, lo que motivó otra agria polémica.

Los testimonios de varios supervivientes relacionaron la tragedia con la actuación de los agentes. «El pánico por los disparos provocó que se ahogaran», relató uno de ellos, Musa Ibrahim, a EL PERIÓDICO. Algo que el auto de la jueza pone ahora en duda: «Son testimonios confusos, vagos e imprecisos, contradictorios entre sí y en relación con la autopsia».

La jueza Serván afirma además que los inmigrantes «no eran personas en peligro en el mar que precisaran ayuda», sino que «asumieron el riesgo de entrar ilegalmente en territorio español por el mar a nado, en avalancha, aprovechando la noche, vistiendo gran cantidad de ropa y haciendo caso omiso a las actuaciones disuasorias tanto de las fuerzas marroquís como de la Guardia Civil».

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