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AUTORIDAD DE SEGURIDAD ALIMENTARIA

La UE aborda la regulación del consumo de insectos

Una evaluación oficial avala una aprobación controlada, pero asume que aún faltan estudios

ANTONIO MADRIDEJOS
BARCELONA

Ssaltamontes, gusanos de seda y hormigas, por citar varios insectos consumidos en países de Asia o América, pueden ser tan seguros y nutritivos y además más ecológicos que el pollo, la ternera o el cerdo, pero sigue habiendo «incertidumbres» porque son «escasos» los estudios en este campo, según concluye un informe preliminar publicado ayer por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). Todo dependerá, dice el dictamen, de cómo los criamos, los alimentamos y los procesamos, y por supuesto del tipo de especie y de la forma de consumirlos (por ejemplo, tomarlos tostados elimina el riesgo de bacterias).

La EFSA, por encargo de la Comisión Europea, debía ofrecer una evaluación sobre las bondades o problemas de los insectos como fuente de proteínas para la alimentación humana y, especialmente, para la fabricación de piensos animales. Pese a que en numerosas ciudades europeas es posible encontrar restaurantes y tiendas que ofrecen insectos, el sector no está regulado a nivel comunitario. «¿Cómo y en qué medida los insectos pueden impactar en el consumo general de la población no está claro, pero tienen un potencial para un rápido cambio en los patrones futuros», asume la EFSA.

En la línea de lo manifestado previamente por la FAO, el informe de la autoridad europea subraya que el cultivo de insectos puede ayudar a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y de amoniaco derivadas de la ganadería, además de ser «un producto de mayor eficiencia en la conversión de alimento a la proteína».

LOS PELIGROS / La evaluación no es definitiva y una posible aprobación aún queda lejos. Tras analizar los peligros biológicos, así como su potencial alergénico, el análisis concluye que cuando los insectos ​son alimentados con materias primas autorizadas la aparición de peligros microbiológicos será similar a la de otros animales. Si se emplea estiércol, como es habitual en otros países, «debería evaluarse específicamente».

Bélgica es el único país que se ha adelantado a la UE con la aprobación de una legislación propia para regular el sector, aunque que las empresas que han apostado por los insectos no han tenido mucho éxito. Francia y los Países Bajos también han realizado evaluaciones que, en líneas generales, han sido favorables al cultivo muy controlado.