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EL USO DE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS

Un chivato en el bolsillo

El rastreo de móviles permite a Telefónica averiguar número, origen y sexo de los visitantes de Temps de Flors, en Girona La venta de estos datos preocupa a expertos en privacidad

FERRAN COSCULLUELA
GIRONA

En las películas es habitual que uno de los bandos siga los movimientos de sus adversarios colocándoles un pequeño dispositivo en el bolso o adherido a la carrocería del coche. A veces es un chip diminuto que se introduce en el interior del cuerpo, lo que dificulta su desactivación. Hoy en día no hace falta inyectarle un artilugio a nadie para saber por dónde se mueve, de qué país procede o cuál es su edad y su sexo. La mayoría de las personas llevamos todo el día encima, y de forma voluntaria, un colosal chivato que va pregonando nuestros pasos a los cuatro vientos.

Ese bocazas tecnológico es el teléfono móvil, un instrumento que se ha universalizado y cuyo rastreo es utilizado por las grandes operadoras para hacer estudios que ayudan a las empresas en sus estrategias comerciales y también para extraer datos que pueden ser utilizados por las Administraciones públicas, como ha hecho el Ayuntamiento de Girona en una investigación pionera para averiguar el número, la procedencia y el sexo de los turistas que visitaron la última edición de Temps de Flors. «Nos interesaba incorporar una metodología y una herramienta que hasta ahora no teníamos pero que sabíamos que existe y que tiene un potencial muy grande para conocer las pautas de ámbitos sobre los cuales hemos de tomar decisiones críticas. Nos interesa mucho tener datos concretos sobre los visitantes, y estos datos son reales, más que los estudios estadísticos, sobre los que a veces puedes tener dudas», explica el alcalde, Carles Puigdemont.

Exactitud: 244.199 turistas

El estudio, realizado por Telefónica, afirma que el total de turistas que visitaron la ciudad durante la exposición floral fue de 244.199, de los cuales el 90% procedían de Catalunya, el 2% del resto de España y el 8% de países extranjeros. De estos últimos, el 82% eran de nueve países (Francia, con casi el 45%, Holanda, Alemania, Bélgica, Gran Bretaña, Italia, Polonia, Rusia y EEUU). El informe incluye un mapa de calor, en el que se identifican las áreas de la ciudad en las que se observó un mayor número de afluencia durante esas fechas.

Para conseguir esos datos no hace falta que los extranjeros tengan contratado el servicio de rooming, es suficiente con que tengan el móvil conectado. Las antenas de las compañía se encargan de detectarlos y aunque tengan contratado el servicio con otras operadoras, Telefónica sabe perfectamente cuál es su cuota de mercado en todos los países y le basta con extrapolar los datos en función de esa variable. Kim Faura, director general de la compañía en Catalunya, afirma que todos estos estudios basados en big data respetan el anonimato de los usuarios, ya que en el etiquetado que se da a los números no constan datos como la identidad, la dirección o lo que hace ese usuario. «Los técnicos solo ven bits, son sombras anónimas que se mueven de un lugar a otro, porque una de nuestras prioridades es garantizar la privacidad», insiste.

Pero no todas las Administraciones ven con tan buenos ojos este sistema. El Ayuntamiento de Barcelona declinó la oferta de una empresa para hacer un estudio semejante sobre la afluencia de visitantes a los actos organizados durante las fiestas de la Mercè, en unas celebraciones que movieron a 1,8 millones de espectadores. En este caso, el consistorio optó al final por una tecnología menos controvertida e hizo el recuento mediante un sistema de cámaras térmicas (en las que no se identifican los rostros), porque a los responsables del estudio les pareció «la forma más eficaz de no invadir la privacidad de las personas», según informó este diario el pasado 25 de septiembre.

La ley española de protección de datos es de las más estrictas en materia de privacidad y las operadoras telefónicas que hacen este tipo de rastreos aseguran que la cumplen a rajatabla. No obstante, expertos en privacidad como Samuel Parra, del gabinete jurídico Eprivacidad, lo ponen en duda. «Cuando estas compañías saben la edad o el sexo del titular de un móvil y siguen por dónde se mueve, están haciendo lo mismo que hacen Google o Facebook con las búsquedas o la navegación, porque acceden a datos privados del titular del teléfono», sostiene Parra.

Ese especialista dice que las operadoras incluyen ese uso de los datos personales en las cláusulas generales que firman los usuarios. «Y en esos casos deberían ser aceptaciones por separado, porque todos sabemos que nadie se mira las condiciones generales del contrato, salvo las económicas», afirma Parra. Y añade: «Lo que ocurre es que hasta ahora nadie los ha denunciado».

Temas: Móviles