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Adam ya no va al «cole malo»

La familia un niño autIsta de Barberà del Vallès denunciará a la Generalitat por vulneración de un derecho fundamental

ALBERT SEGURA / BARBERÀ DEL VALLÈS

Adam tiene siete años y el pasado lunes empezó en un nuevo colegio, en Barberà del Vallès. El pequeño ha cambiado de escuela después de que sus padres consideraran que en la anterior no se le prestaba la atención que precisa un niño autista como él para progresar a su propio ritmo. El colegio al que ahora va Adam cuenta con una unidad especializada. La familia estudia denunciar a la Generalitat por vulneración de derechos fundamentales.

«Adam ya nos advertía de que algo raro pasaba cuando cada mañana nos decía 'cole malo'». Entre lágrimas, Olga Perea asegura que su hijo, con un 36% de discapacidad, no recibía el trato que le correspondía. El trastorno le provoca un retraso global que se suma a la epilepsia que padece y a una disfagia de líquidos. «Descubrimos que, mientras el resto de compañeros hacían actividades, él estaba en un rincón con pegatinas y tijeras, y la profesora nos dijo que de ese modo se estaba quieto un rato», solloza Perea. Asegura la madre que al niño le cambiaban los pañales frente al resto de compañeros, lo que generó burlas y que en clase lo dejasen de lado, lo que a su vez provocó la animadversión de Adam hacia la escuela.

Además, denuncia la madre, el niño no recibía la hora y media de educación especial que requería: «La persona encargada de impartirla era el director, pero se ve que no podía salir del despacho», ironiza Perea, que trasladó su queja a Ensenyament y al Síndic de Greuges.

Ahora han puesto el caso en manos de abogados. «Cuando a un niño como Adam lo apartas en un taburete mientras el resto de compañeros juega se están vulnerando sus derechos, por lo que hemos presentado una reclamación ante la Generalitat», explica Luis Quílez, abogado de la familia. Preparan también una denuncia contra la Generalitat. «Tenemos grabaciones de las conversaciones y testigos que demuestran que las cosas no se hicieron bien», asegura, por lo que pedirán una indemnización por el daño sufrido.

Ensenyament defiende que se siguió el protocolo de análisis para que los alumnos obtengan el mejor aprendizaje posible en función de sus posibilidades. «Las horas asignadas estaban atendidas con dos profesionales y se realizó un plan individual para el pequeño, pero los padres insistían en que no se cumplían las horas de monitor asignadas», apunta Lluís Baulenas, director de los servicios territoriales de Ensenyament en el Vallès Occidental.

Los especialistas recomendaron que el pequeño fuese escolarizado en un centro de educación especial, pero ante el rechazo de la familia se optó por trasladarlo a la escuela Miquel Martí i Pol, que cuenta con una unidad especializada, adonde también se ha tramitado el traslado de su hermana, de 4 años y sin discapacidad. Ahora se seguirá la evolución del pequeño en el nuevo centro para determinar su adaptación.