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Gente corriente

Paco Hernández: «'Nunca trabajaremos en una empresa capitalista', dijimos»

Gemma Tramullas

La cooperativa de servicios financieros Coop57, que cumple 20 años convertida en referente de la economía ética y solidaria, nace de una promesa: «Nunca volveremos a  trabajar para una empresa capitalista», dijeron los trabajadores del núcleo duro de la extinta editorial Bruguera, que, a finales de los años 80, protagonizaron una histórica lucha laboral. A cuatro meses de su jubilación, Paco está a punto de ver cumplida aquella aspiración .

-¿Qué puesto tenía en Bruguera?

 

-Estaba en distribución y preparaba los pedidos. Entré con 22 años sin tener ni idea de nada y allí me iniciaron en la historia de las luchas obreras de los años 60 y 70 y me llevaron a las reuniones clandestinas. Creamos la Organización Interna de Trabajadores de Editorial Bruguera y yo me afilié a la CNT. Tenía el número 7 de artes gráficas.

-Pero el sindicato anarquista les expulsó.

-Y nosotros generamos movimientos sindicales autónomos. Cuando UGT y CCOO consideraron que Bruguera no tenía futuro y pactaron una indemnización de 20 días por año con un tope de 12 años, más de 200 personas nos opusimos. En agosto de 1986 ocupamos la fábrica de Parets del Vallès.

-La lucha fue durísima, pero tres años después el Tribunal Supremo les dio finalmente la razón: 45 días por año sin tope de años.

 

-Y además, durante el tiempo que pasó hasta que el Supremo se pronunció estuvimos cobrando el salario de tramitación. A esas alturas quedábamos unos 80 en la lucha y cada mes nos daban el dinero en bruto. Nosotros apartábamos la parte correspondiente a impuestos y fuimos creando un fondo.

-¿Qué cantidad llegaron a reunir?

 

-100 millones [de pesetas]. Habíamos recibido mucha solidaridad y decidimos que ese dinero no nos pertenecía. Cerca del 25% se dio al Sindicato de Obreros del Campo; otro 25%, al Frente Sandinista de Nicaragua; un 10% fue para crear la oenegé Centro Autogestionario de Solidaridad entre el Área Latina y un 40% lo destinamos a generar lo que llamamos una caja de resistencia generadora de empleo autogestionario.

-¿Cómo surgió la idea?

 

-Un grupo de unos 15  dijimos: «Nunca volveremos a trabajar para una empresa capitalista». Veníamos de la rama libertaria de la CNT y ya teníamos los referentes históricos a nivel de cooperativismo. Queríamos autogestionarnos y crear puestos de trabajo alternativos. Pero para eso se necesitaba formación, organización y pasta.

-¡Ay, la pasta!

 

-Para generar empleo necesitábamos una herramienta económica que no fuera el modelo bancario tradicional, en el que tu dinero puede acabar financiando el narcotráfico, la prostitución o la guerra.

-Coop viene de cooperativa. ¿Y el 57?

-Durante todo el proceso de Bruguera esta combinación de números apareció repetidamente, como si nos diera suerte. Puede que suene un poco esotérico, pero fue por eso que le pusimos ese nombre.

-Coop57 arranca en junio del 95 y en 20 años se ha convertido en un referente.

-Aglutina 676 entidades, tiene 3.158 socios colaboradores que han dejado 27 millones de euros para apoyar proyectos de economía social y ha dado préstamos por valor de 11 millones. Ni en mi sueño más utópico hubiera imaginado estas cifras. Me da hasta miedo que crezca tanto.

-El principal valor es la confianza, pero la naturaleza humana es compleja y volátil.

-El bichito humano es el menos desarrollado del planeta. Hay estudios que indican que, de 20 cooperativas que inician una actividad económica, 15 salen adelante y cinco fracasan; de estas, solo una fracasa por razones económicas, y el resto, por las relaciones humanas. Un porcentaje altísimo, pero es que nadie nos educa para esto.