29 oct 2020

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ALTERCADOS EN LA COSTA DAURADA

Salou vive 12 horas de disturbios y tensión por la muerte de un mantero

Compatriotas del senegalés no creen que cayera al vacío para huir de una redada en su domicilio

A los violentos incidentes de la mañana siguió una concentración que cortó el tren hasta la noche

SÍLVIA BERBÍS / SALOU / MAYKA NAVARRO / BARCELONA

La muerte de un senegalés de unos 50 años, vecino de Salou desde hacía una década y vendedor del 'top manta', desató ayer una violenta revuelta de la comunidad del mismo origen que sembró de disturbios e incidentes las calles de este municipio turístico. La víctima falleció presuntamente al precipitarse desde el balcón del tercer piso donde residía con otros compatriotas cuando intentaba huir de los mossos que irrumpieron en la vivienda para detenerles en el marco de una investigación por un delito contra la propiedad industrial.

La muerte y la desconfianza respecto de la versión policial provocaron la indignación de compatriotas del fallecido, que hacia las diez de la mañana comenzaron un largo enfrentamiento con los Mossos por calles céntricas de la población ante la atónita mirada de los residentes y sobre todo de los turistas. Los altercados desembocaron en una concentración de un centenar de senegaleses en el paso a nivel ferroviario próximo a la estación de tren, cercano al sitio de los hechos, donde se mantuvieron hasta casi las diez de la noche, cuando abandonaron el lugar. En total, 12 horas de disturbios y tensión.

Al menos hasta entonces la circulación ferroviaria permaneció interrumpida. Durante toda la tarde, mediadores de los Mossos y de la comunidad senegalesa intentaron negociar con los manifestantes, que no logaron consensuar una postura. Los Mossos optaron por esperar a desalojar a los manifestantes de la vía del tren hasta agotar la negociación. Hasta allí se acercó el cónsul de Senegal en Barcelona, que tuvo que abandonar el lugar con protección policial por el rechazo de sus propios compatriotas.

La crisis

Pero la crisis se desató a primera hora de la mañana. La entrada en el domicilio de la víctima, en situación regular en España, se realizó con autorización judicial y en presencia de una secretaria de los juzgados. Otros cinco senegaleses que se encontraban en la vivienda presenciaron los hechos y han prestado declaración. Sobre las seis de la madrugada, los agentes irrumpieron en tres domicilios de Salou. Las entradas se realizaban en el marco de una investigación policial centrada en varias personas que estarían recibiendo productos falsificados que después terminaban en el 'top manta' de Salou y poblaciones cercanas.

Agentes de los Mossos echaron abajo la puerta al grito de "¡policía, policía!". Uno de los inquilinos del piso se dirigió al balcón y se encaramó a la barandilla. Uno de los agentes vio el movimiento y alertó "¡que se cae!". El hombre pretendía huir. Según fuentes oficiales, el senegalés se agarró a la barandilla y se descolgó por el otro lado, pero cayó al vacío. Con tan mala fortuna que rebotó en el toldo abierto del segundo piso y cayó al suelo de cabeza. Murió en el acto. La ambulancia, según un responsable del Servei d'Emergències Médiques, tardó unos cuatro minutos en llegar al lugar.

Doce personas resultaron detenidas en la operación, y otro senegalés fue arrestado a raíz de los incidentes, que empezaron cuando, pasadas las diez de la mañana, se intentaba desalojar el cadáver. En ese momento, unos 200 miembros de la numerosa comunidad de Senegal en Salou se habían concentrado en el lugar, donde los antidisturbios montaron un cordón policial para facilitar el traslado del cadáver. Los concentrados empezaron a lanzar todo tipo de objetos. Piedras de las vías ferroviarias cercanas, maderos arrancados de mobiliario urbano, sillas de bares e incluso sandías de una verdulería empezaron a volar por los aires. "Estoy temblando. Había visto situaciones así por la tele, pero nunca en vivo", explicó Lucía mientras grababa un contenedor ardiendo.

Proyectiles antidisturbios

"Estamos indignados porque era un hombre popular y porque no nos creemos que cayera desde la terraza al ver a los policías. Pedimos respeto", aseguró Dyagi, un compatriota de la víctima. Los senegaleses apuntaron frases contra los Mossos en trozos de cartón que exhibieron como pancartas: "No tenéis vergüenza" o "¿Por qué le matas por una camiseta?".

La mayoría de las tiendas en las inmediaciones de la calle de Barcelona cerraron las puertas. Los Mossos lanzaron salvas y proyectiles de 'foam' para dispersar a los indignados, hasta que tras unas horas de disturbios callejeros un centenar de senegaleses se atrincheraron en las vías.