Obama suma ambición y presión a la lucha contra el cambio climático

El presidente plantea límites federales a la emisión de gases por primera vez en la historia de EEUU

Washington quiere dar impulso a la cumbre de París, pese a los varios retos legales y legislativos

Columna de humo en la central térmica por carbón de Merrimack, en la localidad de Bow (New Hampshire), el pasado mes de enero.

Columna de humo en la central térmica por carbón de Merrimack, en la localidad de Bow (New Hampshire), el pasado mes de enero. / AP / JIM COLE

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IDOYA NOAIN / NUEVA YORK

El recordatorio lo repiten constantemente los científicos: la lucha contra el cambio climático no puede esperar. De hecho, ya va tarde. Y es un mensaje que ha interiorizado el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, como demostró ayer al presentar su Plan de Energía Limpia, que impondrá límites federales a la emisión de gases de plantas eléctricas por primera vez en la historia del segundo país que más contamina, solo por detrás de China.

Obama afirmó ayer que ese plan es «el paso más importante que EEUU ha dado nunca en la lucha contra el cambio climático» y replicó el mensaje de advertencia de los expertos. «Somos la primera generación que siente los efectos del cambio climático -dijo-. Somos la última que puede hacer algo al respecto. Existe el demasiado tarde».

La suya es una propuesta de política nacional (medioambiental, económica y social), pero también internacional. Washington, que ya en noviembre logró un acuerdo con Pekín en el que por primera vez el gigante asiático se marcó metas concretas de reducción de emisiones, espera liderar y elevar la presión sobre otros países para que den pasos relevantes y decididos cara a la cumbre del clima organizada por Naciones Unidas en París para diciembre, sobre la que aún planea el fantasma de una falta de acuerdo como el que frustró la de Copenhague en el 2009.

METAS 

Si el plan se cumple (y esa es una hipótesis trascendental teniendo en cuenta que se augura un «tsunami» de retos legales y legislativos), la Casa Blanca estima que para el 2030, y tomando como baremo las cifras de contaminación del 2005, EEUU puede reducir un 32% las emisiones que proceden de plantas eléctricas que usan carbón, cerca de 600 entre las 1.600 del país y responsables de una tercera parte de la contaminación en el país. En realidad, el descenso de emisiones que se espera es de cerca del 20%, pues esas plantas ya han bajado entre el 2005 y el 2013 un 15% sus emisiones, movidas por factores como la recesión o la transición al menos contaminante gas natural, que vive un auge gracias al polémico fracking. El compromiso de EEUU cara a la cumbre de París es reducir entre el 26% y el 28% para el 2030 el total de sus emisiones de efecto invernadero.

El plan, asimismo, llama a conseguir de fuentes renovables el 28% de la energía e incentiva también la nuclear, que presenta sus propios peligros pero no es responsable de emisiones y produce el 20% del suministro eléctrico en EEUU.

MÉTODOS

Según está diseñada la norma, la Agencia de Protección Medioambiental (EPA) dará a cada uno de los 50 estados objetivos concretos individualizados. A partir de entonces, cada gobierno estatal tendrá que elaborar un plan, bien sea pasando del uso de carbón al de gas natural, dando un impulso a las energías renovables, creando programas que promuevan el uso de electrodomésticos eficientes o creando sistemas de comercio con derechos de emisión. Si no lo presentan la EPA les impondrá uno.

La nueva norma se basa y refuerza el borrador del año pasado. Sube un 9% el objetivo nacional de reducción de emisiones, pero también da más margen para ponerlo en marcha a los estados, que tienen hasta el 2018 para presentar sus planes y hasta el 2022 para cumplirlos.

TRANSICIÓN, COSTES Y BENEFICIOS

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Las regulaciones de Obama pueden representar un cambio en la forma en que se produce y consume energía en EEUU, donde ya desde el 2008 la energía solar se ha multiplicado por 20 y la eólica se ha triplicado.

La transformación, no obstante, también tiene su precio. La responsable de la EPA, Gina McCarthy, ha asumido que para el 2030 el coste anual del plan será de 8.400 millones de dólares, pero también ha defendido que esa factura será compensada con beneficios que se calculan entre 34.000 y 54.000 millones de dólares al año, incluyendo ahorro en términos de costes médicos asociados al cambio climático. Obama recordó ayer, por ejemplo, que la contaminación eleva hasta un 70% los ataques de asma infantil y aseguró que su plan evitará en torno a 90.000 de esos ataques y 3.600 muertes prematuras.