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Dario Zeruto: «Cuando conocí el libro objeto, se cerró un cuadrado»

Lo entrevisto para hablar de libros objeto y me deja leer páginas del libro de aventuras que es su vida.

Dario Zeruto: «Cuando conocí el libro objeto, se cerró un cuadrado»

JOSEP GARCIA

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CATALINA GAYÀ

-En un texto dice que en el libro está todo lo que le gusta.

-[Se lo piensa y ríe] Sí, está el material celulósico y  hay un tema de repetición. [Se relaja y suspira] Tengo una obsesión con el elemento que se repite. Desde muy pequeño, una  de las cosas que más placer me proporcionaba era ver a mi madre escoger el arroz. Podía pasar horas viéndola hacer ese gesto repetitivo: ir grano a grano separando… No solo es el elemento que se repite; es el gesto repetitivo.

-¿Cómo llega al libro objeto?

-Traía varios elementos sueltos y cuando conocí el libro como objeto, se cerró un cuadrado.

-¿Un cuadrado?

-Un día yendo por la calle de Ferlandina, ya en Barcelona, entré en un estudio de encuadernación y conocí a Hélène Genvrin. Me llevé un flyer. Un año después, encontré el papel: ¡Hice cuatro cursos seguidos! Empecé a investigar y llegué al libro artista.

-Acababa de llegar a Barcelona. Era el 2005.

-Ese año también conocí a Domenico, mi pareja. Él, con todo su bagaje  y conocimiento artístico, me lleva al ámbito de la conceptualización, a reflexionar sobre lo que estoy haciendo. Desde chico hacía instalaciones, objetos, pero no hice Bellas Artes, estudié ingeniería mecánica.

-¿En Cuba?

-Sí, en La Habana. Y es en Bolivia donde aprendí técnicas ancestrales del tejido con mujeres indígenas.

-Espere, ¿cómo llega a Bolivia?

-Cuando emigré de Cuba, me fui a Bolivia porque era la única posibilidad. Mi idea era llegar a Estados Unidos, pero Bolivia me cautivó. Me enseñaron a tejer unas mujeres de la isla Suriki: yo daba clases a sus hijos y ellas me enseñaban a utilizar el telar. En Bolivia me empezó a interesar el tema del papel. Y, cuando me fui a Chile, hice cursos de papel artesanal.

-¿Qué hacía en Chile?

-En Cuba trabajé en temas de gestión de empresa. En Chile fui profesor en un proyecto internacional que gestionaba el Banco Interamericano de Desarrollo. Cuando terminé el proyecto decidí que quería venir a Barcelona. Llegué sin nada concreto y, claro, aquí te pegas contra la pared.

-¿Qué hizo?

-Al principio tejer comercialmente. Luego, empecé un trabajo didáctico. Aquí he tenido la oportunidad de dar clases en Elisava. Aun así, si bien el mayor trabajo lo he desarrollado en Barcelona, mi momento de formación más importante ha sido en Italia. He impartido talleres en el MART, el Museo de Arte Contemporáneo de Trento Rovereto; en  el Palacio de Exposiciones de  Roma...

-Y en el 2014, National Art Library Collections del Victoria & Albert Museum  adquirió uno de sus libros y ahora está lanzando un proyecto con Hélène Genvrin.

-El proyecto es una intervención artística para hacer una llamada a la recuperación de la de la ermita de Santa Maria de la Serra de Farrera. Está abandonada desde hace siglos y sirvió de refugio a los republicanos. Hemos lanzado un Verkami.

-¿Cómo sale el proyecto?

-Hice una residencia de artistas ahí hace cinco años y me enamoré del lugar. En la contraportada del libro que adquirió la National Art Library aparece la ermita.

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-Con la intervención, ¿se cierra el ciclo?

-Cuando estás creando lo haces porque te gusta, porque, si no lo haces, sientes que pierdes algo. Nunca pensé que el libro que estaba haciendo en Farrera llegaría a ser parte de una colección así. Cuando la directora de la colección me preguntó, primero, le dije que no estaba en venta.