Ir a contenido

ARMONIZACIÓN DE LA LEGISLACIÓN EUROPEA

Monumentos con derechos de autor

El Parlamento Europeo vota mañana si amplía el veto a fotografiar edificios singulares

Francia, Bélgica, Grecia e Italia exigen tasas por grabar sus iconos con fin comercial

CARMEN JANÉ
BARCELONA

El espacio público europeo no es igual para todos. Hay países que aceptan que los edificios y esculturas que pueblan sus calles puedan ser fotografiados o grabados libremente, incluso para usos comerciales, como parte del paisaje, y otros que no. La primera posición es lo que se conoce como libertad de panorama, una excepción a la normativa de derechos de autor que el Parlamento Europeo pretende derogar en su propuesta de armonización legislativa para el mercado único digital.

La propuesta se votará mañana después de que la comisión jurídica de la Eurocámara introdujera una enmienda para proteger el «uso comercial» de los monumentos, edificios y esculturas del espacio público con el apoyo del Partido Popular, el Partido Socialista y los liberales (ALDE) europeos. Una mayoría clara que solo puede romper el voto individual de los diputados y que contradice el espíritu de la propuesta de la eurodiputada del Partido Pirata Julia Reda, partidaria de extender la libertad de panorama a toda Europa, informa Silvia Martínez desde Bruselas.

MANTENER EL LEGADO

La libertad de panorama es norma en España, Alemania y el Reino Unido, entre otros países, y no se aplica en Francia, Bélgica, Italia y Grecia. En estos estados, los edificios están protegidos durante 70 años tras su finalización y si se hace un uso comercial de su imagen (como publicarla en una guía o hacer un anuncio con ellos al fondo) hay que pedir permiso a sus gestores, que suelen concederlo previo pago de una tasa. En Italia y Grecia esta tasa, que no es estrictamente por derechos de autor sino por «derechos de herencia», es para que el Estado mantenga el legado artístico.

El pasado día 16, la comisión jurídica de la Eurocámara adoptó una enmienda del eurodiputado liberal francés Jean-Marie Cavada no solo para perpetuar la diferencia francesa, sino para extenderla a toda la UE. Activistas convocados por voluntarios de la Wikipedia han hecho campaña entre europarlamentarios para pedirles que no aprueben la propuesta, con cartas y fotos en las que los monumentos salen en negro.

«El problema viene por la ambigüedad del término comercial, que no especifica si implica lucro real o potencial, directo o indirecto, ni si afecta a empresas, particulares o instituciones, especialmente en internet», afirma la carta que Arnau Duran, presidente de la Amical Wikimedia -que reúne a muchos voluntarios catalanes de la Wikipedia-, ha hecho llegar a los europarlamentarios del ámbito lingüístico catalán. A la campaña se han sumado el capítulo catalán de la Internet Society, el sindicato de fotógrafos UPIFC y el Patronat de Turisme de Girona, entre otros.

«Hacemos lobbying transparente, porque vamos publicando las respuestas que recibimos», afirma David Parreño, portavoz de la Amical. «En la Wikipedia somos muy estrictos en el cumplimiento de los derechos de autor y no queremos sacar miles de fotos que han sido cedidas gratis. Pero es que no nos afecta solo a nosotros. Las guías, los diarios, las televisiones, las webs… Aplicar la normativa de derechos de autor al espacio público es limitarlo», añade.

SOLUCIONES VARIOPINTAS

Aunque los derechos de autor se consideren en general vencidos a los 70 años, hay excepciones, algunas tan sacadas de la manga como los derechos de imagen del Coliseo romano que el Gobierno de Silvio Berlusconi concedió durante 15 años al empresario Diego della Valle, dueño de Todds, a cambio del pago de las obras de restauración del monumento, presupuestadas en 25 millones de euros.

«¿Puede una Administración cobrar tasas sobre una obra pagada a cargo de los contribuyentes como un medio de recuperar parte de la inversión? Hay que considerar si el derecho a la cultura es más amplio que eso y si solo se va a aplicar al uso comercial puro y duro», se pregunta Jordi Baccaria, presidente de la sección de propiedad intelectual del Col·legi d'Advocats de Barcelona.

Shanon Daboul, abogada asociada de EIP, un influyente bufete británico en protección de marcas, avisa: «Una multa podría ser una desagradable sorpresa para turistas que compartan alegremente fotos en redes sociales. En rigor, podrían violar las leyes de copyright porque el uso de la imagen deja de ser personal cuando se publica on line. Facebook, Instagram y Twitter son comerciales. Estaríamos en una zona gris», añade.

«En caso de que se aboliera la libertad de panorama, al menos no sería retroactiva. Solo podría afectar a los edificios nuevos», afirma Alexandra Penelas, abogada de Vegap, la gestora de artistas plásticos.

0 Comentarios
cargando