Turismo y terrorismo

El análisis del lenguaje tiene múltiples aplicaciones en varios sectores

Empresas y administraciones difieren en sus usos

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CARMEN JANÉ / BARCELONA

Decía Wittgenstein que todo pensamiento es lenguaje, y eso que no conocía la web. Nada de lo que ocurre en el mundo virtual escapa al análisis lingüístico. Las webs son textos, se ordenan por idiomas, se relacionan por hipertextos sobre palabras clave y se categorizan por temática. Y todo se hace de modo automático porque ya se vio muy pronto que la gran biblioteca de internet no se iba a ordenar a mano.

PUBLICIDAD

Anuncios vinculados a lo que se escribe

Todo el negocio de Google, la principal empresa del mundo de internet, está basado en la aplicación de tecnologías de la lengua. Desde la publicidad, vinculada a las palabras que usa el internauta en el buscador y el correo, como la presentación de los resultados, que analiza el texto de las páginas y sus relaciones. También el análisis automático de las imágenes se basa en ordenaciones textuales. Por no hablar del uso de la voz para gestionar móviles y objetos conectados (internet de las cosas), y de los asistentes de voz en móviles.

APPS Y SERVICIOS

Traducciones con solo enfocar el móvil

El análisis del lenguaje combinado con el de las imágenes ha creado productos tan interesantes como Google Goggles, una app para móviles Android que relaciona información con un objeto a partir de una imagen. Y que es una ayuda al turismo porque traduce automáticamente un cartel a otra lengua. Skype, el sistema de videoconferencia ahora en manos de Microsoft, está ensayando el intérprete automático, que va traduciendo las palabras de dos inter-nautas mientras hablan.

ATENCIÓN AL CLIENTE

Esa simpática señorita virtual que responde

Los servicios de atención al cliente también emplean abundante tecnología lingüística. Desde el discriminador de llamadas a la respuesta automática de un asistente de un centro de información, pasando por chats automatizados en webs con rostro animado, como los que crea Artificial Solutions, una empresa sueca con oficina en Barcelona.

SENTIMIENTO

Las marcas quieren saber qué se dice

Otra área en la que se aplica análisis lingüístico automático son las redes sociales. Muchas empresas, desde Desigual a La Caixa, pagan a otras para que les extraigan lo que se dice de ellas en Twitter o Facebook, y les ayuden con ello a saber desde la recepción de un producto a si les va a estallar una crisis de reputación por un anuncio o una denuncia de un cliente descontento. Parámetros lógicos permiten detectar si las palabras empleadas muestran rechazo o aprobación por parte del que las usa. El nuevo reto es lidiar con la ironía y la mentira.

SEGURIDAD

A la búsqueda de la metáfora terrorista

Uno de los grandes inversores en programas de traducción automática es el Gobierno estadounidense a través de la DARPA, la agencia de investigación del Pentágono. En el 2012, sacó a concurso una licitación para crear un traductor automático que tradujera al inglés conversaciones en árabe informal y localizara determinadas secuencias de palabras. El contrato se lo llevó SRI, que había vendido el asistente virtual Siri a Apple dos años antes. También han financiado estudios sobre «el uso de la metáfora» en farsi (la lengua mayoritaria en Irán), árabe, ruso y español. En el 2013, estalló el escándalo de las revelaciones de Edward Snowden.

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Textos y resúmenes escritos por robots

Y la última frontera es la elaboración de textos de modo automático, sobre todo informes comerciales y noticias breves, a partir del análisis de textos. Ya hay quien hasta compone vídeos con locución automática. Se llaman Wibbitz.