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CIENTÍFICOS DE CHAMPIONS

Oriol Mitjà: «Cuesta aceptar las ideas nuevas»

NÚRIA MARRÓN

Es posible que el nombre, pian, les suene a chino, pero esta enfermedad que sin tratamiento deforma los huesos y llega a borrar el rostro de los afectados, sobre todo niños, podría ser erradicada en el 2020. En realidad, cuando Oriol Mitjà llegó a Papúa Nueva Guinea con un máster en Londres sobre enfermedades tropicales tampoco sabía exactamente qué eran aquellas úlceras que veía en niños. Y cinco años más tarde, ha logrado un giro de guion en la historia olvidada del pian, que afecta a 500.000 personas. Con una dosis de un antibiótico oral ha descubierto, avalado por una ronda de tratamiento masivo, que la bacteria se erradica. «Solo hacía falta un remedio mejor. Simplemente, nadie se lo había planteado: la enfermedad estaba olvidada. Ahora debemos ampliar esta intervención a todas las poblaciones endémicas», explica.

La gran fortaleza de la campaña -que ha abierto la puerta a que la OMS vuelva a intentar erradicar el pian- es que es «sencilla, eficaz y barata». ¿Y las dificultades? «Lograr apoyo financiero y llegar a las poblaciones remotas».  «Las ideas nuevas no suelen ser aceptadas en un inicio por políticos y científicos en puestos de decisión. Hace falta mucha argumentación y diplomacia. La escasez de fondos es crítica, así que debo ser ingenioso para hallar las soluciones más baratas. Yo creo que si algo debe hacerse, se hace y luego se busca el dinero». 

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