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David Trueba en directo

El autor madrileño ha sido el segundo más vendido en la categoría de ficción en castellano

ELENA HEVIA / BARCELONA

David Trueba y Milena Busquets fueron pareja de baile toda la mañana y buena parte de la tarde de ayer. Codo con codo firmaron a buen ritmo,  convertidos en piezas de caza mayor a través de la dedicatoria, el selfi, la sonrisa y la confesión, aunque el denso gentío no invitase especialmente a esto último. No en vano, 'Blitz', la reciente novela de Trueba, fue el segundo más vendido de la jornada en la categoría de ficción en castellano. Esta delicada y mínima historia de amor inclasificable ha logrado cautivar a los lectores que se lo han hecho saber en directo. «Me gusta Sant Jordi -afirmaba el escritor madrileño- porque supone la posibilidad de que los lectores te digan en directo qué es exactamente lo que les ha gustado. Es como hacer una encuesta con ellos».

Busquets, su compañera de mesa, conocía bien como editora que ha sido los entresijos de Sant Jordi, pero esta vez le ha tocado lidiar como escritora de éxito y se mostraba pletórica. «La Cenicienta debía de sentir algo parecido a esto. Yo creía que estaba escribiendo una cosa muy íntima y me encuentro a mujeres que aseguran: 'Yo soy Blanca'. Alguna se me acerca para decirme que comprenden muy bien la novela porque ha tenido una relación clandestina». Así, Busquets, que también acumula lectores masculinos, logra la comunicación en las peores circunstancias, en medio del barullo festivo. «Hace un mes que murió mi madre y me gustaría que le dedicases el libro a mi padre», le pidió una lectora.

Cuarenta años después de su primer Sant Jordi, con 'La verdad sobre el caso Savolta', Eduardo Mendoza, viejo plusmarquista de la fiesta, vuelve a las librerías con el mismo título (bueno, el mismo no, porque la editorial ha recuperado el original, por lo que hay que estar alerta, 'Los soldados de Barcelona' es 'Savolta', no hay que confundirse). Mendoza recordaba cómo cuatro décadas atrás, en una Diagonal casi vacía de paseantes, sentado a una mesita junto a Luis Goytisolo y frente a la hoy extinta librería Áncora y Delfín, veía pasar el goteo de lectores buscando la dedicatoria de aquel chico que despuntaba.

 

De insólita se puede calificar la mañana de Sant Jordi que tuvo ayer Javier Cercas. Llevó su novedad, 'El impostor', al extrarradio del núcleo duro de Sant Jordi, dos pequeñas librerías como Maite y Peudepágina donde no se podían creer la suerte que habían tenido. Y  cosa insólita, firmó en el interior de la nueva librería Documenta, todo un oasis para conversar con tranquilidad con los lectores y anunciar  una nueva edición de 'Soldados de Salamina'. «Incluiré un texto que explique cómo el tiempo ha cambiado la interpretación de ese libro», dijo.

Enrique Vila-Matas también está de aniversario. Quince años se cumplen de su 'Bartleby y compañía' con nueva edición y acaba de aparecer 'El día señalado', un cuento ilustrado desgajado de 'Exploradores del abismo'. Preguntado por sus impresiones propone colocar el año que viene una pegatina roja en las portadas con la advertencia: «¡Ojo! Contiene tuétano literario. Si está buscando algo para no pensar, pase de largo». Eso sí, solo en los libros que se lo hayan ganado.