25 nov 2020

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Eduard Gratacós: «Operar al feto en el útero es mágico y complejo a la vez»

El ginecólogo pionero en la cirugía fetal, candidato al Catal'a de l'Any

CARME ESCALES
BARCELONA

Entrar en el útero materno, ese lugar tan especial que concede el privilegio exclusivo a las mujeres de concebir la vida, es también una exclusiva acción de muy pocos médicos en el mundo. Uno de ellos es Eduard Gratacós (Barcelona, 1965). Opera a los bebés antes de que nazcan. Repara en los fetos anomalías o malformaciones que, de no intervenirse, conllevarían graves problemas para la criatura una vez naciera, o impedirían su supervivencia.

La precisión que hay en las manos de este cirujano fetal se compagina, en el quirófano, con una extraordinaria, imprescindible, capacidad de concentración, para «entrar y salir del útero, engañando a todos los sistemas de alarma del organismo», precisa el ginecólogo obstetra. Las alarmas son los avisos que activa en el cuerpo de la mujer embarazada la manipulación de esa intimísima zona, donde nace la vida, confundiéndolo con los dolores de parto y, por tanto, preparándolo para él. Por eso, el encaje de bolillos a través del catéter dirigido por Gratacós y su equipo repara sin molestar, para curar antes de llegar al mundo: dos pacientes -o tres-, en sus manos, en una misma operación quirúrgica.

A veces, la minuciosa intervención, se realiza bajo la atenta mirada de hasta una veintena de médicos que viajan a Barcelona para beber de la experiencia de los profesionales del BCNatal. Es el centro clínico de referencia en medicina fetal resultado de la unión del Hospital Clínic y el Hospital de Sant Joan de Déu de Barcelona. Lo dirige Eduard Gratacós, que viaja por todo el mundo impartiendo conferencias. En su maleta viaja con él la marca Barcelona. «La proyección y el reconocimiento internacional de diferentes grupos de profesionales de la medicina en esta ciudad es enorme, cada uno en su campo. En el de la medicina fetal, uno de ellos», afirma. El centro BCNatal es uno de los cinco referentes a nivel mundial, con más de 3.000 casos de medicina fetal en su currículo y entorno a las 200 cirugías fetales realizadas al año.

La primera que Gratacós hizo fue en el útero de una madre embarazada de gemelos, en el Hospital Universitario de Lovaina (Bélgica). Era el año 1997. «Cuando entras en el útero a operar al feto, sientes magia y dificultad, es mágico y complejo  a la vez», precisa el coordinador y profesor del primer doctorado internacional de Medicina Fetal, unos estudios que realizan universidades de Lovaina (Bélgica), Suecia, Londres y Barcelona.

INVESTIGACIÓN

Como investigador, Gratacós es creador y director de fetal i+D, un centro de investigación multidisciplinar en medicina fetal de primer nivel, vinculado a los mismos hospitales del BCNatal y a la Universitat de Barcelona, en la que imparte sus clases. «Investigar y poder aplicar tú mismo, en tus pacientes, el progreso que desvelan los hallazgos es apasionante», expresa el doctor. «La investigación, aunque no puedas llegar tan lejos como a ti te gustaría, te permite participar de los cambios de la medicina a nivel mundial», añade Gratacós.

CUESTIONARSE

Cruzando constantemente esa puerta abierta al infinito, en manos de la investigación, Eduard Gratacós siente que su carrera la enriquecen no solo su experiencia en quirófano, sino también «los jóvenes que forman parte de mi equipo de investigación. Más de la mitad de ellos no son españoles, son cerebros vivos, elijo a los mejores de cada lugar. Ellos te lo cuestionan todo. Y es así, cuestionándonoslo todo, como avanza la ciencia. Sin cuestionarnos nada, nada se mueve», sentencia.

Un equipo de 250 personas del Clínic y de Sant Joan de Déu, además de otros 80 profesionales que trabajan con él en el campo de la investigación, son el conjunto humano que acompaña la labor de Gratacós. Para todos es el agradecimiento que llega, por correo, en forma de fotos de aniversario de bebés que llegaron al mundo siendo ya pacientes operados por este doctor, que dejan en él y su equipo la emoción de haber hecho posible esos cumpleaños. Pero si hay algo aún más emocionante que eso «es cuando llega el agradecimiento de una madre a cuyo feto no pudimos salvar, que nos dice: gracias por haberlo intentado».