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el 'prime time' de españa

Aquí no hay quien duerma

POR JUAN FERNÁNDEZ

Si el mando a distancia de nuestros televisores llevara un botón que permitiera conectarnos con los programas de máxima audiencia del resto de Europa, directamente se volvería loco: la mayoría de esos espacios se emiten cuando nuestras teles están aún apagadas o acaban de iniciar la jornada de consumo televisivo nocturno. Pero si probáramos este ejercicio al revés, la reacción de nuestros vecinos sería aún más desconcertante.

Tarea difícil hacerle entender a un francés, un inglés o un alemán, o incluso a un italiano o un portugués, que el minuto de oro (instante de máximo consumo) de la tele en España el jueves pasado tuvo lugar a las 23.11h., momento en el que había 5,6 millones de telespectadores viendo GH VIP (Tele 5). Más complicado será explicarles qué hacen 14,6 millones de españoles viendo cada día la tele a las doce de la noche (según los cálculos de la consultora de análisis de audiencias Barlovento referidos al 2014), y qué plan de vida tienen los ocho millones de ciudadanos que siguen pegados a sus pantallas después de la una de la madrugada.

España es, con diferencia, el país con el prime time (horario de máxima audiencia) más trasnochador de Europa. El dato es extensible a Estados Unidos, donde a ninguna de las principales cadenas se les ocurre iniciar las series familiares después de las nueve. Aquí, en cambio, el lunes pasado Tele 5 dio comienzo a Los nuestros, la ficción de mayor éxito de esa jornada, a las 22.30; el martes, Antena 3 ofreció su serial Bajo sospecha a partir de las 22:40, y, el miércoles, la cadena de Mediaset empezó Las aventuras del capitán Alatriste cuando apenas faltaba un cuarto de hora para la medianoche.

El desfase horario en el consumo televisivo entre España y el resto del mundo va de la mano con el retraso que nuestros relojes suelen manifestar en otros ámbitos de la vida. En ningún otro país es tan larga la jornada laboral, ni cierran tan tarde los comercios, ni se cena a las horas que aquí es costumbre. Sin embargo, queda para el debate dilucidar en qué medida los horarios de la tele son víctimas, o en parte responsables, de esta rareza typical spanish, que se resume en un dato digno de preocupación: a diario los españoles dormimos, de media, 53 minutos menos que el resto de nuestros vecinos europeos.

Convencido de que el asunto tiene que ver con la salud pública antes que con el negocio televisivo, el Ministerio de Sanidad ha emplazado a las emisoras a adelantar los horarios de sus parrillas, idea que los colectivos de telespectadores ven con buenos ojos. «No podemos admitir que nos obliguen a trasnochar para no perdernos el desenlace de nuestros programas favoritos. Recibimos quejas continuamente por este tema», advierte Alejandro Perales, presidente de la Asociación de Usuarios de la Comunicación.

TVE ha recogido el guante lanzado desde el Gobierno y a principios de marzo comenzó a adelantar el inicio de sus principales programas nocturnos entre 15 y 30 minutos para que ninguno finalice más allá de las 23.30 horas. Por su parte, las teles privadas han optado por ponerse de perfil: Atresmedia (Antena 3 y La Sexta) y Mediaset (Tele 5 y Cuatro) responden que sus parrillas las ordenan «conforme a las tendencias en el consumo de televisión imperantes en nuestra sociedad». «Programamos tan tarde porque aquí la gente cena muy tarde y ve la tele también muy tarde», argumenta un portavoz de una cadena privada.

¿El huevo o la gallina?

¿Qué es antes, el huevo o la gallina? ¿La tele es tan noctámbula en España porque nuestros horarios sociales son igual de tardíos o, por el contrario, adelantar la emisión de los espacios más vistos serviría para animar a la gente a sentarse antes frente al televisor e irse a la cama más temprano? Las cadenas privadas dicen ir detrás de las costumbres de la población, pero esta afirmación es matizable. «Curiosamente, el único día en que el consumo televisivo español se equipara al europeo es cuando hay partido de Champions

 

League, que acaba a las 22.30. Y la población es la misma. Si las teles adelantaran sus programas, la gente los vería igualmente», entiende José Luis Casero, presidente de la Comisión para la Racionalización de los Horarios Españoles.

Lo cierto es que el consumo de televisión en España ha ido retrasando su horario de forma paulatina en las últimas dos décadas. El año pasado, el momento del día en el que se congregaron más telespectadores ante la pantalla fue, de media, a las 22.44 horas, según Barlovento. Hace 10 años, ese minuto de oro tenía lugar nueve minutos antes: a las 22.35. Y en 1994, a las 22.31h. ¿Qué ha ocurrido?

«Las cadenas descubrieron que, si ponían un programa por delante del prime time, lograban enganchar a más espectadores. Esto ha acabado retrasando todo el horario», explica Erika Fernández, profesora de Comunicación de la Universidad Internacional de La Rioja. El conocido como access prime time fue explorado por primera vez por Tele 5 en 1998 a través de El informal. Su éxito hizo que cundiera el ejemplo.

Las privadas sostienen que no han retrasado el prime time, ya que consideran El intermedio (La Sexta), El hormiguero (Antena 3), Cazamariposas y GH VIP Express (estas de Tele 5) parte del horario de máxima audiencia, pero las matemáticas siembran dudas sobre esta teoría. «Estadísticamente, si un programa quisiera acaparar el tramo de mayor consumo televisivo, debería empezar a las 22.15 horas y acabar a las 23.15. Ese es actualmente el cogollo», explican los técnicos de Barlovento.

Conclusión: la rareza del prime time español no es su tardanza, sino su tamaño. A fin de cuentas, la tarta publicitaria que se puede aprovechar desde las nueve de la noche hasta la madrugada es mucho mayor que en los países que apagan sus televisores antes de las once.

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