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TRÁFICO DE NIÑOS EN ESPAÑA

Las madres de la plaza Sant Jaume

Familiares de bebés robados protestan en BNC por el archivo de las investigaciones

J. G. ALBALAT / BARCELONA

Emulando a las Madres de la Plaza de Mayo argentinas, un grupo de mujeres y hombres han empezado a concentrarse un domingo al mes en la plaza de Sant Jaume de Barcelona para protestar por el archivo de la mayoría de los procesos judiciales que fueron abiertos a raíz de las centenares de denuncias presentadas por casos de niños robados. Marisol, Pilar, Alfonsa, Francisco se mezclan entre la veintena de personas que este domingo, bajo la lluvia, se plantaron por segunda vez ante el Palau de la Generalitat. Pretenden lanzar un claro mensaje: "Queremos que se investigue hasta el final, que se reabran los casos. Saber dónde están nuestros hijos, nuestros hermanos, por qué los vendieron", afirma Pilar, que viajó desde Zaragoza para participar en el encuentro. Desde hace años busca a su hijo que, según ella, nació vivo. Al cabo de unas horas, le dijeron que había muerto. Ella es una de las autodenominadas "Madres de la Plaza de Sant Jaume de Barcelona". Detrás suyo no hay ninguna organización.

Pilar Aznar relata de un tirón una historia que empezó el 16 de enero de 1976, cuando dio a luz en Zaragoza. "A mi marido le enseñaron un bebé que estaba congelado. No podía ser mi hijo. Cuando comencé a mover papeles y a investigar, descubrí que el nicho donde supuestamente le enterraron estaba vacío. Me comentaron que los restos estaban en la fosa común. ¿Dónde está mi hijo?". Detrás suyo hay una pancarta que reza: 'Bebés robados. Delitos sin justicia'. Otra, firmada por "las familias de bebés robados", subraya: 'Queremos justicia gratuita'.

Falta de pruebas

Muchos de los procesos judiciales abiertos por bebés robados no han llegado a buen puerto. O no han pasado de la fiscalía, donde se ha investigado sin éxito, o en los juzgados se les ha dado carpetazo ante la falta de pruebas concluyentes o por razones jurídicas. "Es muy difícil investigar estos hechos porque ha pasado mucho tiempo", explica a este diario un fiscal que se ha encargado de investigar asuntos de estas características. En algunos casos no se ha podido hacer la prueba de ADN ante la falta de restos humanos de calidad y en otros no se han podido ni recoger muestras porque están en fosas comunes. También ha habido resultados de test positivos. Es decir, el menor enterrado era el hijo de la denunciante. Los investigadores, además, tienen serias dificultades para hallar pruebas. Por ejemplo, historiales clínicos que no aparecen o que han sido destruidos. En la Fiscalía de Barcelona solo quedan una docena del más de un centenar de denuncias que llegaron. En los juzgados de la provincia, existen ocho o 10 procesos que todavía están en marcha. En el resto de España, la situación es similar.

"No se puede olvidar que ha habido bebés robados. Esto no puede quedar así. A mí no me van a robar la dignidad. Lucharé hasta el final", afirma Alfonsa Reinoso, que el año pasado denunció que le habían sustraído a su hija para darla en adopción. El juez archivó el proceso y se está pendiente del recurso.

Francisco Rocagull se trasladó a Barcelona desde Valencia. Busca a su hermana melliza, que nació en 1961. Al cabo de unos meses del parto, la niña enfermó, la llevaron al hospital y los médicos dijeron a su madre que había muerto. Las fechas del libro de familia y de los certificados no cuadran. Nadie da respuestas. En su búsqueda, este hombre se topó con una sorpresa. "La policía me dijo que tenían un certificado de defunción en el que constaba que yo también estaba muerto. Quizá el que iba a ser robado soy yo", sostiene. Su proceso se ha archivado. "Iré hasta el Tribunal de los Derechos Humanos de Estrasburgo", asegura. Marisol Guerrero, de Barcelona, que busca a su hermano Marcelo, sentencia: «Estamos dispuestos a llegar a donde sea. Queremos respuestas».

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