05 jun 2020

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Gente corriente

Vicenç Curto: "Un fracaso es un éxito. Si sale mal, harás otra cosa"

Catalina Gayà

-¿Se sienten en peligro de extinción los pintores?

-Sí. Hasta hace seis o siete años la clase media tenía un poder adquisitivo que ahora ha perdido. Yo he llegado a vender mucho. Hacía muchas ferias y tenía mucho trato con la gente. Ahora solo estoy en la plaza del Pi, pero aún sigo vendiendo.

-Veo a mucha gente joven exponiendo.

-Este es uno de los mejores mercados de arte al aire libre de Europa: sigue vivo y hay pintura de creadores. Hay mucha gente joven con ganas de exponer, pero ahora no está tan de moda poner cuadros en las paredes.

-Y llega a la plaza de Sant Josep Oriol...

-Soy de un pueblo de Lleida. No quería trabajar en el campo y vine a Barcelona con 14 años. Empecé a trabajar en la hostelería. Luego me dediqué a la publicidad y a las artes gráficas. En 1985 empecé a formarme en clases particulares durante cinco años mientras trabajaba y cuando cumplí 50 años dejé esos trabajos anteriores para dedicarme a la pintura.

-¿Por qué dejó la publicidad?

-Vi que en el mundo de la publicidad y del diseño con 50 años ya eres mayor. La pintura se me daba bien, y preferí viajar y dedicarme a la pintura en serio para saber si podía ganarme la vida con ello.

-¿Cómo supo que podía hacerlo?

-Primero no tienes que pensar que saldrá mal, porque si esto sucede ya harás otra cosa. Los americanos siempre dicen que los fracasos son éxitos, pero aquí no se entiende de esta manera. Para mí un fracaso es un éxito de conocimiento. Cuando salí a la calle, empecé haciendo una pintura figurativa, y al cabo de unos meses me di cuenta de que con esa pintura no iría a ningún sitio. Todo el mundo estaba haciendo lo mismo y cambié. También es muy importante que te apoye la familia: mi mujer y mis hijos me han apoyado mucho. Mi mujer me ha entendido siempre.

-Y llegó a la asociación de pintores de las plazas de Sant Josep Oriol y del Pi...

-Primero, durante 12 años estuve en la asociación de pintores del Maremàgnum. Hace seis años se abrió una convocatoria para entrar a formar parte de la asociación y me presenté.

-¿Cómo valora su experiencia de exponer en el espacio público?

-Muy positivamente. Tienes un trato directo y una comunicación con la persona que está interesada en tu arte. Sabes cuándo hay gente que está interesada en tu pintura. Y no es que quieras convencerla, pero le das una explicación de por qué haces el tipo de pintura que haces y por qué trabajas cierto tipo de luz.

-Ilústreme.

-Yo soy de la Noguera, una comarca que no tiene mar y donde todo es muy seco. Me gusta mucho el mar, por eso siempre juego con azules y plasmo el mar.

-¿Nunca pinta la Noguera?

-No. Con la tierra es muy problemático crear una estructura geométrica.

-¿Cuándo fue la primera vez que vio el mar?

-Con 14 años, cuando vine a Barcelona.

-Siga, por favor.

-Por lo que más se me conoce es por mi pintura plana. Toda mi vida me he fijado en la luz. Me dediqué a la fotografía como aficionado porque buscaba  encuadres, y si se fija, mi pintura es mucho de encuadres. El pintor tiene que crear una línea de pintura. Si no, es un retratista, y para eso ya está la fotografía. Hago un Cadaqués, por ejemplo, y cojo la iglesia y hago una composición geométrica de volúmenes. La gente me dice: «Es Cadaqués, pero es diferente». Sí, porque este Cadaqués lo he creado yo. Hago de la realidad otra realidad.