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Deportes de nivel para la integración

Asociaciones, fundaciones y clubs promueven la actividad deportiva como canal normalizador de discapacidades. Salud y afectividad se fortalecen

CARME ESCALES

Mayra Luz Méndez, una joven mejicana de 22 años con síndrome de Down, necesitaba perder peso. En la escuela especial en la que estudiaba, una psicóloga que conocía la natación sincronizada aconsejó a sus padres que Mayra la probara. De eso hace unos cinco años, y «en ese tiempo no ha faltado ni cinco días al entreno», asegura la madre de Mayra, Victoria Sánchez. «Su vida dio un giro hacia el deporte que, además de ayudarla a bajar peso, ha ganado independencia, felicidad, responsabilidad y compromiso», añade Sánchez. Ahora es ella quien controla su dieta y se preocupa a diario de todo lo que necesita y puede mejorar su rendimiento en el primer equipo -del mundo- de nado sincronizado para niñas con Síndrome de Down, Valkirias Down, del que es miembro.

Este verano Mayra participó, junto a su compañera de equipo Gloria Guerrero, en el campus internacional que la entrenadora y hasta el 2012 seleccionadora del equipo español de Natación Sincronizada, Anna Tarrés, organizó por segundo año consecutivo en las instalaciones deportivas del Pueblo Eldorado Playa de Cambrils. «Siempre estoy buscando proyectos y lugares donde realicen actividades para ella, pero en México hay pocas fundaciones dedicadas a ello. Buscando en internet en el ámbito español, pues sabía que aquí la investigación, educación e inclusión de las personas con síndrome de Down está más avanzada que en mi país, di con la información del campus de Anna Tarrés y le escribí », detalla la madre de Mayra Luz Méndez. Tarrés aceptó. «Le dije que sí de inmediato, y ha sido una experiencia muy interesante. Nos han sorprendido con una gran lección de superación», afirma la directora técnica del Club de Natació Kallipolis de Barcelona.

FUERA DE LA BURBUJA

 «Si no saltas el obstáculo, no llegas nunca más allá», expresa Gilda González, la madre de Gloria Guerrero, comentando la superación alcanzada por las dos jóvenes. Madres e hijas viajaron desde México para compartir una semana con el rendimiento de nivel de Mayra y Gloria junto a nadadoras de natación sincronizada de España, Suiza, Francia y Holanda. «Peor que una discapacidad, sea cual sea, somos los padres que les hacemos una burbuja pensando que la protección es lo único que las beneficia», señala la madre de Gloria. «Con el tiempo, nos hemos dado cuenta de que el deporte las ayuda a combatir enfermedades, y psicológicamente se preparan para no enfermarse. En el caso de Mayra, el problema de tiroides que tiene, desde que entrena se ha rebajado sin medicación y su hipotonía muscular se ha corregido», puntualiza Victoria Sánchez.

También es la piscina el medio en el que niños, jóvenes y adultos afectados por alguna discapacidad se ejercitan con su esfuerzo físico en el agua. La Fundación Adapta2, que preside el que fue medallista paralímpico en natación Bertrand de Five, abrió un espacio para la práctica deportiva de estas personas, al percibir «que las escuelas de deportes no apostaban por el discapacitado», expone De Five, desde la piscina del Club Deportivo Discapacitados San Rafael de Barcelona, en Vall d'Hebron, en la que este verano han tenido lugar los cursillos de Adapta2. Los de invierno los realizan en la piscina de la Fundació Brafa, en el distrito de Nou Barris. «Hay padres que más bien entorpecen las actividades, por excesivo control o miedos, pero hay otros sensibles, con ganas de que tiren adelante sus hijos, a pesar de las dificultades», considera Bertrand de Five, que ha convivido y competido internacionalmente nadando con las secuelas que la poliomelitis le dejó en su infancia. A los 11 años ya competía en un mundial y durante doce años ha presidido la Federació Catalana d'Esports de Persones amb Discapacitat Física.

LABOR DE LOS MONITORES

 Entre los 90 asistentes a los entrenos veraniegos de la fundación Adapta2 no había límite de edad. Había jóvenes con síndrome de Down, otros con alguna minusvalía psíquica e, incluso ,discapacitados en silla de ruedas. «Estos eran unos 20 y nunca fallaron», afirma De Five. Beatriz, de 18 años y con una disminución psíquica, fue una de las cursillistas. «Una trabajadora social nos habló de estos cursillos y Beatriz viene supercontenta. A los monitores hay que nombrarlos en mayúsculas, por cómo les ayudan», expresa Natalia, la madre de la joven. A su lado, Gerardo González, de 67 años, se prepara para lanzarse al agua. «Mi nieta se enteró de este cursillo y pensé que para mi recuperación de dos ictus mejor sería venir aquí que quedarme en casa», declara el cursillista de Adapta2, una iniciativa auspiciada por la Obra Social la Caixa a través de un programa que promueve la autonomía y atención de la discapacidad y la dependencia. Para 198 proyectos que lo persiguen, la fundación catalana ha destinado este año cuatro millones de euros.

Forma parte también de esa convocatoria de ayuda la Fundación María José Jove de la Coruña, que ha podido así dar continuidad a su programa  ESFUERZAdirigido a personas con discapacidad y de cualquier edad, gratuito, para mejora de su autoestima y autosuperación, además de generar hábitos saludables a través de la práctica de deportes adaptados y en un marco lúdico. Natación, fitness, vela y piragüismo adaptados, además de acompañamiento para el baño en la playa, son algunas de sus actividades. «Desde hace seis años organizamos en la bahía de A Coruña una Regata de Vela Adaptada que reúne cada año a más de una veintena de regatistas y este año hemos celebrado la primera Regata de Piragua Adaptada, demostrando que la discapacidad no es una barrera para competir y favorece el intercambio de experiencias con otras entidades y deportistas», declara la presidenta de la fundación, Felipa Jove.

En Amposta, el remo impulsa también la mejora física e intelectual de personas discapacitadas a través de la fundación Aspasa. Y, en Barcelona, es el baile la herramienta que la Associació Sarau promueve para integrar enla normalidad la diferencia de quienes bailando son uno más y no uno menos como el estigma, en este caso por diagnóstico psiquiátrico, tiende a sembrar. «Es danza integrada, con grupos heterogéneos que comparten el descubrimiento de emociones», declaran los responsables de Sarau.

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