un COMERCIO en HORAS BAJAS

Fulgor y muerte del cigarrillo electrónico

El negocio creció de la noche al día y ha pinchado aún más rápidamente

Hace ocho meses había en España 3.500 tiendas, hoy quedan 400

Local en alquiler que antes ocupaba una de las muchas tiendas de cigarrillos electrónicos que han cerrado en los últimos meses en Barcelona.

Local en alquiler que antes ocupaba una de las muchas tiendas de cigarrillos electrónicos que han cerrado en los últimos meses en Barcelona. / ALBERT BERTRAN

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SERGIO DELGADO
BARCELONA

Hace apenas tres años, muchos se sorprendieron al ver cómo «florecían» en muchas ciudades de España numerosas tiendas que se dedicaban a un negocio hasta entonces desconocido: la venta de cigarrillos electrónicos. Un sector que mediante el boca oreja, en sus primeros meses, comenzó a popularizarse y a ser rentable. La fórmula del éxito: la poca inversión necesaria y la promesa de unos jugosos y rápidos beneficios.

Un inicio triunfal que consiguió crear grandes expectativas. Sin embargo, el boom parece que ahora se ha evaporizado. «En el año 2013 se dispararon las aperturas, pero debido a las noticias negativas sobre los 'e-cigarrilos', la crisis y la falta de profesionalidad de algunos comercios, este primer semestre del año se han producido muchos cierres», explica la Asociación Nacional del Cigarrillo Electrónico (ANCE), patronal del sector. Su presidente, Manuel Muñoz, asegura que llevan tiempo trabajando para atajar la sangría, «con más seguridad, profesionalización y legislación».

Los datos de la debacle

Según la propia patronal, a finales del 2013, Cataluña llegó a tener 480 puntos de venta. Sin embargo ahora, Manuel Muñoz asegura que no quedan más de medio centenar de tiendas. «En Barcelona capital quedan alrededor de 30 comercios abiertos. Y de las 3.500 tiendas que llegó a haber en España en el 2013, ahora solo quedan abiertas unas 400». Unas cifras que el presidente atribuye a «la campaña de desprestigio que han llevado a cabo desde hace meses grandes farmacéuticas. Ataques hacia los 'e-cigarrilos' que son falsos». Admite, sin embargo, que a este descenso también le ha afectado «el alto intrusismo» que se produjo en un primer momento en el sector. Muñoz señala que la patronal que preside está elaborando una «guía de autorregulación del sector».

Sora Ourzat, encargada de varias franquiciadoras que en los últimos años abrieron muchas tiendas en Barcelona, así lo certifica: «Somos una filial de Let's Smoke, una marca que lleva ya 30 años en activo en Italia. En Catalunya hemos cerrado más de 40 tiendas durante el último año, 19 de ellas en Barcelona. Todavía quedan algunas, pero cuando expire el contrato de un año inicial que tienen los franquiciados, tememos que muchas de ellas bajen la persiana». Al preguntarle el por qué de estos posibles cierres, la joven encargada es clara y tajante: «El modelo de negocio se llevó por mal camino. En Italia lleva años funcionando. Aquí se popularizó y se hizo rentable en los primeros meses, pero desde hace muy poco ya no lo es».

Y es que la proliferación de este tipo de tiendas se produjo por varios motivos. Uno de los principales: la inexistente regulación que tenía este tipo de aparatos en la mayoría de países. Esto, sumado a las facilidades que se daban a través de internet para comprar la materia prima (la mayoría procedente de China y sin control alguno) y el efectivo márketing hicieron el resto. Ahora el asunto ha dado un giro radical.

El ya expropietario de Estanco Puro, una tienda que abrió en septiembre del pasado año y que entonces confesaba a EL PERIÓDICO su intención de expandirse por el resto de España, cerró hace apenas dos meses. Y este no es un caso aislado. Hace apenas un año, en el distrito barcelonés del Eixample, solo con pasear por alguna de sus calles se podía detectar la proliferación de este tipo de establecimientos en muchas esquinas. Ahora, sin embargo, muchos de los vecinos y comerciantes explican que las tiendas de cigarrillos electrónicos están desapareciendo, bajando la persiana tan rápido como la subieron.

Essenz, otra de las franquicias de 'e-cigarrilos', explica que desde primeros de este año el negocio va a menos. «Llegamos a tener 15 tiendas en Catalunya el año pasado y ahora sólo tenemos cinco».

Convención mundial

El debate está servido. «Las tabacaleras, que controlan el mercado del pitillo de arriba abajo, no ven con buenos ojos este tipo de aparatos. Aunque ahora, algunas están reaccionado rápidamente y ya están pasando a formar parte del negocio, comercializando también estos productos», asegura un vendedor de pitillos electrónicos. «Pero detrás de las noticias que se han publicado estos últimos días [el informe de la OMS] están los intereses de muchas de las grandes tabacaleras», concluye.

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La puntilla que puede llevar al negocio del pitillo electrónico al final se conoció días atrás, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) hizo público un informe «recomendando encarecidamente» a los estados la prohibición el uso de cigarrillos electrónicos en espacios cerrados e instando a «endurecer» la legislación de este tipo de dispositivos. Equiparando al 'e-cigarrilos' con el pitillo tradicional

Unas futuras medidas que están previstas que se concreten en menos de dos meses, cuando los 194 países miembros de la OMS se reunan en la Convención sobre el Control del Tabaco que se celebrará del 13 al 18 de octubre en Moscú.