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Gente corriente

Francesc Riart: "De haber existido, Astérix y Obélix vestirían falditas"

Gemma Tramullas

Por tradición le tocaba ser sastre, pero eligió su vocación y abandonó su pueblo natal de Peramola (Alt Urgell) para estudiar pintura en Barcelona, donde fundó la Acadèmia Maldà. Sin embargo, los genes familiares terminaron haciéndose un hueco en su currículo y hoy es uno de los pocos ilustradores especializados en vestuario bélico. En su estudio de la calle Portaferrissa guarda miles de dibujos, desde la prehistoria hasta hoy.

-¿Comó describiría su profesión?

-He tenido que hacerme el nombre a medida: soy dibujante y documentalista de arqueología e historia. Toco temas  civiles, militares, religiosos, arquitectónicos... La guerra no es políticamente correcta, pero a mí me da igual dibujar curas que militares.

-En sus libros con el historiador Francesc Xavier Hernàndez ha vestido a los combatientes catalanes de todas las épocas.

-Y descubrimos que había un montón de errores. Los pintores históricos del siglo XIX hicieron un buen trabajo pedagógico, pero en cuanto a vestimenta se lo inventaron casi todo. El dibujo histórico está lleno de pifias y una buena muestra es el 11 de septiembre.

-¿Por qué lo dice?

-En el famoso cuadro de Antoni Estruc Onze de Setembre [que precisamente se presenta hoy en el Museu d'Història de Catalunya] todo el mundo aparece vestido con espardenyes y barretina. Pero si toda Europa vestía a la moda barroca, ¿por qué aquí teníamos que ser diferentes?

-...

-Los pintores del XIX no investigaron y los representaron a todos tal y como recordaban que vestían sus abuelos y bisabuelos. Hasta ahora a nadie le había interesado saber cómo se vestía realmente en 1714.

-¿Cómo visten los héroes de 1714 después de su investigación?

-Barroco-rococó total. Otro tópico es la Guerra dels Segadors. La imagen de los segadors con la hoz también se la inventaron en el XIX. ¿O usted cree que se podía ir a asaltar el palacio del virrey con una hoz? Eso es creer en Papá Noel. Lo asaltaron con pedreñales, espadas y mosquetes.

-¿Cómo se documenta para sus dibujos?

-Me gusta la arqueología, leo todo lo que se publica y entre mis amigos está Eudald Carbonell. He visitado yacimientos, museos, archivos, he consultado libros de patrones de hace 500 años y miles de inventarios post mórtem de ciudadanos de todas las épocas... Cuando era profesor en la academia trabajaba tres horas al día, pero esto me absorbe casi todo mi tiempo. Tengo que agradecerle a mi familia su paciencia.

-¿Las pifias en el dibujo histórico solo afectan a  Catalunya?

-A toda Europa. Una película como Braveheart tiene un vestuario infecto. ¡Las falditas fueron un invento del renacimiento escocés! El vikingo con cuernos es otro caso.

-¿Wickie el vikingo era un fake?

-Era el prototipo de vikingo del siglo XIX. ¿Usted sabe lo que les ha costado a los daneses cambiar la imagen de los vikingos con cuernos?  Otro ejemplo es Astérix.

-¿Qué pasa con el héroe galo?

-El vestido galo con los pantaloncitos es un invento. He revisado todo el estatuario y la imaginería de la época y no hay ni rastro de un puñetero pantalón. De haber existido, Astérix y Obélix vestirían falditas.

-¿Le sorprende algo de la moda actual?

-Su poca valentía. En el pasado se produjeron grandes evoluciones en apenas una generación: de la moda sobria y severa de Felipe II se pasó al colorido brutal de Luis XIV. Un cambio tan drástico equivaldría hoy a que los hombres llevaran falda. Pero hace casi 200 años que no ha habido un cambio importante en la moda masculina. Aparte de perder el sombrero, seguimos con el mismo modelo de camisa, pantalón y americana desde principios del siglo XIX.

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