EL TRANSPORTE POR CARRETERA

La implantación de la euroviñeta también se pospone en Catalunya

La Generalitat se escuda en la falta de decisión de Fomento pero defiende que aún cree en la medida

Territori, con los trámites listos para aplicarla en el Eix Transversal, niega que recule por los camioneros

Dos camiones circulan por el Eix Transversal, a su paso por Manresa.

Dos camiones circulan por el Eix Transversal, a su paso por Manresa. / JOAN PUIG

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CRISTINA BUESA
BARCELONA

A solo tres meses vista de que los usuarios del Eix Transversal se convirtieran en los primeros en pagar la euroviñeta por utilizar esta vía, la Generalitat ha dado marcha atrás. La rectificación no ha ido acompañada de demasiadas explicaciones. El conseller de Territori i Sostenibilitat, Santi Vila, se descolgó a finales de junio en el Parlament en una pregunta parlamentaria de pocos minutos justificando que hasta que el Ministerio de Fomento no implante esta tasa para los camiones en la A-2, la Generalitat no lo hará en la C-25. Y arguyó cuestiones de «coherencia» y «armonización».

Catalunya iba a ser pionera otra vez en la implantación de ciertas medidas. En esta ocasión era la euroviñeta, siguiendo una directiva europea que recomienda que el uso de las infraestructuras se pague en función del uso y de la contaminación que un ciudadano genera con su vehículo. La Generalitat se mantenía firme en este propósito desde hace más de dos años. El desdoblamiento completo del Eix Transversal, entre Lleida y Girona, era una oportunidad para aplicar la tarifa, que oscilaría en función del recorrido y evitaría la distorsión que ahora existe: los transportistas internacionales, sobre todo los de largo radio, eligen esta ruta para evitar pagar en la AP-7.

LEY APROBADA / Tal era la convicción de la Generalitat que los trámites para aplicarla, a partir del mes de septiembre, ya estaban prácticamente listos tras el periodo preceptivo de información pública. La ley de acompañamiento de los presupuestos de este año incluía el precio por kilómetro y las características de la tasa, cuyo pago explícito en una autovía de la concesionaria Cedinsa ya estaba contemplada en el contrato de concesión.

En la Conselleria de Territori aseguran que siguen creyendo en la medida pero que la indefinición de Fomento les ha arrastrado a posponer la tasa para los camioneros. El hecho de que el departamento que dirige Ana Pastor haya retomado las obras del enlace entre la AP-2 y la AP-7

(B-30) en Castellbisbal (Vallès Occidental) provocaría que, cuando estuvieran finalizadas en junio del 2015, los transportistas internacionales eligieran ese camino para evitar pagar en el Eix Transversal y, de rebote, el transporte pesado acabaría en el área metropolitana de Barcelona, expone el secretario de Infraestructures i Mobilitat, Ricard Font.

TASA FINALISTA / Echar a los camiones de la C-25 por el hecho de tener que pagar y que en cambio Fomento no les aplique la ecotasa en la autovía

A-2 dibujaría un panorama «incoherente», según Font, que sostiene que tarde o temprano el Estado deberá seguir la línea marcada por Europa y sumarse al pago por uso de las infraestructuras. Los fondos están pensados con carácter finalista, es decir, se destinarían a mantener las carreteras y a apoyar al sector del transporte en la renovación de flotas.

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Pero precisamente es la situación de dificultad que vive este sector lo que disuade a Fomento. Sus altos cargos encajan en conversaciones privadas y foros especializados que la aplicación de la euroviñeta se deberá aplicar tarde o temprano. No obstante, el calendario electoral juega en contra. Una huelga de transportistas a gran escala provoca pavor entre los responsables ministeriales, que sin embargo tienen en su poder detallados estudios en los que se analizan las ventajas e inconvenientes y cálculos sobre lo que se llegaría a recaudar.

NO DAÑAR AL TRANSPORTISTA LOCAL / Pero todo apunta a que la decisión se alargará. La Generalitat, que niega que haya frenado la medida por la presión del sector del transporte, sostiene que si la hubieran llevado a cabo como estaba previsto los principales damnificados hubieran sido los transportistas catalanes, algo que Ricard Font explica que se quiere evitar.