05 abr 2020

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Malestar en la educación superior española

Wert rebaja su plan de gran reforma de la universidad

Los rectores creen que solo hará revisiones puntuales en grados y acreditaciones

El ministerio admite que no habrá una nueva ley y que el objetivo es el consenso

MARÍA JESÚS IBÁÑEZ
ALCALÁ DE HENARES

La gran reforma de la universidad española, prometida a bombo y platillo hace año y medio por el ministro de Educación, José Ignacio Wert, tendrá finalmente bastante menos calado de lo anunciado. Se tratará, más bien, de una revisión de mínimos, según se desprende de las conversaciones mantenidas hasta ahora por el ministerio y los rectores universitarios, que señalan que los planes de Wert podrían quedar en un simple ajuste de cuestiones solamente organizativas, como la duración de los estudios de grado o los criterios para la acreditación de los profesores.

«No existe la intención de abordar aspectos estructurales, al menos no están previstos en la agenda de reformas que se nos ha puesto sobre la mesa», confirmó ayer a este diario Manuel José López, presidente de la Conferencia de Rectores Universitarios de España (CRUE). La noticia ha causado decepción entre los rectores, que llevan años reclamando al Gobierno que se atreva a modernizar la estructura y el modelo de financiación de la universidad, un paso que consideran imprescindible para la supervivencia de estas instituciones y para hacerlas competitivas internacionalmente.

«Previsiblemente, el ministerio se limitará a hacer solo reformas muy puntuales, a base de decretos que afectarán a temas en los que hay un consenso amplio, pero no parece tener la intención de emprender una reforma profunda, lo que le obligaría, entre otras cosas, a cambiar la actual ley orgánica de universidades, la LOU», señaló López, rector también de la Universidad de Zaragoza, que ayer participó en Alcalá de Henares en una reunión con otros 78 rectores de universidades españolas, organizada por la red Universia del Banco Santander.

Pese a que el Ministerio de Educación recibió hace ya más de un año un sesudo informe encargado a un comité de expertos para determinar cómo debía de hacerse la reforma, fuentes del departamento que dirige Wert insistieron ayer en que «las reuniones con los agentes implicados siguen adelante» y que «en la intención del Gobierno está el llevar a cabo la reforma con consenso». «No se va a hacer una ley nueva, como ha dicho el ministro en otras ocasiones», admiten las mismas fuentes, que reiteran que todavía se está «recabando la información necesaria».

DESGASTE / Después de las duras críticas (y del consiguiente desgaste político) que le ha supuesto la reforma de los estudios de primaria y secundaria, la controvertida ley orgánica para la mejora de la calidad educativa (LOMCE), Wert no parece dispuesto a pasar por un trago similar, apuntan algunas voces. Y menos, vistas las hondas discrepancias que hay entre universidades y autonomías, que no se ponen de acuerdo en qué hay que modificar. Por eso, quien se está encargando de negociar es su mano derecha y número dos en el ministerio, la secretaria de Estado de Educación, Montserrat Gomendio, que se muestra prudente a la hora de plantear cuestiones espinosas como la gobernanza, la financiación o la posible contratación de profesores en lugar de ofrecerles estabilidad con un puesto de funcionario.

«El diálogo con el Gobierno es ahora mismo fluido, sí, pero seguimos sin saber si, como se le ha solicitado, dará tiempo a las partes afectadas para que le propongamos alternativas o contrapropuestas a sus medidas», reclama el presidente de la CRUE, que espera que Educación no imponga su criterio en contra de la comunidad universitaria. Como ha hecho con la LOMCE.

Así las cosas, prácticamente descartada una reforma en profundidad, lo que piden los rectores al ministerio es que cumpla, como mínimo, los plazos comprometidos y que presente algunas de sus propuestas antes de finales de este 2014. «El año próximo es año electoral en muchas comunidades autónomas, por lo que será un tiempo casi inhábil», señala López. El rector zaragozano se reafirmó ayer «en el contenido del comunicado leído el pasado 30 de abril en todas las ciudades que son sede universitaria en España, en el que 75 rectores pidieron al ministro que derogue las medidas extraordinarias de austeridad aplicadas estos últimos años. Eso, después de que Wert dijera en el Congreso que los argumentos recogidos en ese comunicado eran «inciertos» e «infundados». «No queremos polemizar, pero nosotros reiteramos que hay que abordar los problemas universitarios en la línea de lo dicho en ese comunicado», dijo López.