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Nueva polémica medioambiental

Marea humana negra

Baleares se moviliza contra las prospecciones por temor a que afecten al turismo y el medioambiente La Cámara autonómica también se opone

MARISA GOÑI
PALMA

Ecologistas y hoteleros, políticos de izquierdas y de derechas, pescadores y bañistas, famosos y ciudadanos de a pie, todos dicen no. Baleares no quiere hidrocarburos que pongan en peligro su medioambiente y su economía, fundamentada en el turismo. Miles de personas han secundado múltiples protestas convocadas desde que trascendieron los planes de la petrolera escocesa Cairn Energy de buscar hidrocarburos en el Mediterráneo balear, un proyecto pendiente de informes medioambientales para la fase preliminar de los sondeos sísmicos.

La resistencia se inició en las Pitiusas, donde el 9 de julio del pasado año se lanzó la plataforma Alianza Mar Blava-Ibiza y Formentera zona libre de prospecciones, conformada por una treintena de entidades entre las que se encuentran administraciones públicas, empresas del sector turístico, náutico y pesquero, diversas organizaciones sociales y ecologistas, además de múltiples instituciones públicas y privadas. Convencidos de que «el proyecto petrolífero no es una realidad irrevocable», iniciaron una singladura que sumó nuevas adhesiones y se ha extendido por todo el archipiélago y más allá.

Del azul al negro

Primero fue el azul el color que tiñó las calles de las islas, el 22 de febrero, cuando decenas de miles de ciudadanos protestaron bajo el lema Balears diu no!. La masiva respuesta sorprendió incluso a los convocantes. Las más madrugadoras fueron Formentera y Menorca, con concentraciones al mediodía en Maó y Ciutadella. Por la tarde, la protesta se trasladó a Eivissa, la más sensibilizada por la proximidad del área afectada, situada a 30 millas de su costa. Manifestantes ataviados con camisetas azules, carteles y pancartas, motivos marinos y mucho colorido ocuparon el centro de la ciudad, hasta donde se desplazó el presidente José Ramón Bauzá para unirse a la marcha encabezada por el lema Errar es humano. Rectificar es posible. En la playa de Can Pere Antoni culminó ese día la multitudinaria protesta mallorquina, en la que 5.000 personas partieron desde el parque de Sa Feixina para evidenciar su rechazo a la búsqueda de hidrocarburos en sus costas. El pasado sábado un millar de personas secundaron otro llamamiento en capital, esta vez en la playa de Palma y vestidas de negro para enlazarse en una cadena humana al borde del mar. La convocatoria se vio mermada al coincidir con la marcha por una educación de calidad, pública y en catalán en la que 7.000 personas caminaron desde Inca hasta Palma.

Además de manifestaciones, concentraciones y 75.000 alegaciones, el rechazo a las exploraciones petrolíferas ha propiciado acciones artísticas comprometidas, como la de Jil Love, que tumbó su cuerpo desnudo y cubierto de alquitrán en la playa de Talamanca (Eivissa), junto a otras 20 personas, simulando un grupo de delfines muertos, que retrató el fotógrafo Víctor Oliver. Días antes, la artivista llevó su denuncia a la Gran Vía madrileña, «porque es un problema desconocido para muchos españoles». La conciencia ecologista ha alcanzado a estrellas de todo el mundo que se resisten a perder el paraíso de su descanso. «Eivissa está en peligro», alertó en Twitter a su más de 12 millones de seguidores Paris Hilton. Animada por Jade Jagger, hija del cantante de los Rolling Stone, la modelo Kate Moss se sumó a la causa, que también ha seducido a la actriz Sienna Miller, a la cantante Sophie Ellis-Bextor, al rapero P. Diddy y al disyóquei Carl Cox, entre otros. En España, la actriz Paz Vega y el cantante Alejandro Sanz son algunos de los abanderados de la resistencia.

El Parlamento balear ha aprobado por unanimidad una moción contraria a las prospecciones, pero ni eso ha evitado la controversia. Los cinco diputados del PP balear en Madrid  han votado en contra de iniciativas que propugnaban su paralización, alegando que solo se buscaba la división de sus filas. Recuerdan que fue el Gobierno de Zapatero el que autorizó los sondeos acústicos y confían en que los informes de impacto ambiental serán negativos. En caso contrario, Bauzá asegura que acudirá a los tribunales. Los socialistas recriminan a los populares su «actitud electoralista» al unirse a las protestas pero sucumbir en la acción política ante el Gobierno de Rajoy, favorable a la búsqueda de nuevos recursos energéticos en el país. El expresidente balear Francesc Antich apuesta por pagar una indemnización de 410.000 euros a Cairn Energy por los gastos acumulados desde que obtuvo la concesión a cambio de que abandone el proyecto. Alianza Mar Blava estudia llevar el asunto a Europa.