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PROCESO POR PRESUNTA VIOLENCIA POLICIAL

El caso de los mossos depilados

Cuatro agentes acusados por la muerte de Benítez eluden el test de tóxicos rasurándose

J. G. ALBALAT / Barcelona

«Hábitos tóxicos: no toma bebidas alcohólicas. No fuma. Niega el consumo de otras drogas. No se toma nuestra de cabello, ya que es muy corto (tres milímetros) y va rasurado».  Así reza uno de los informes redactados por dos médicos forenses sobre uno de los diez mossos imputados por la muerte del empresario Juan Andrés Benítez, fallecido el 26 de octubre del 2013 tras ser reducido violentamente por un grupo de policías autonómicos en el Raval de Barcelona.

Los facultativos del Instituto de Medicina Legal de Catalunya se han encontrado con la sorpresa de que a cuatro de los seis agentes convocados hasta ahora por la jueza  para someterse a la prueba de tóxicos no les han podido extraer pelo de ninguna parte del cuerpo para poder averiguar si son o no consumidores de droga. La orden de la magistrada, cursada el pasado mes de febrero, provocó  entonces malestar en el cuerpo por las sospechas de consumo de drogas que implicaba respecto a los agentes imputados.

La imposibilidad de practicar la prueba ha causado extrañeza en la acusación particular, mientras que las defensas de los mossos insisten que los agentes no tienen nada que esconder y que si es necesario se dejarán el cabello largo para que se les pueda practicar el análisis. Y es que para realizar este estudio, los forenses necesitan un mínimo de longitud de pelo. Con poco no se consigue un resultado fiable.

Fuentes judiciales y forenses explicaron ayer a este diario que con esta prueba se puede determinar si la persona ha consumido o no droga, pero solo durante un periodo determinado. Los expertos explicaron que con el último centímetro de pelo se puede determinar si el sujeto ha tomado algún tipo de sustancia estupefaciente en el último mes. Cuanto más largo es el cabello, más tiempo se puede analizar. Si es corto, es imposible efectuar la prueba.

Jueza en alerta

El pasado 13 de marzo, dos mossos imputados, uno de ellos sargento, se sumaron a otros dos agentes que se presentaron ante los forenses sin pelos suficientemente largos en el cuerpo como para estudiar su historial de consumo tóxico, una incidencia que hizo constar la jueza instructora del caso en una providencia del pasado 6 de marzo. Los últimos dos policías examinados negaron consumir drogas, aparte de la ingesta de alcohol por parte de uno de ellos. En los informes consta la imposibilidad de tomarles muestras de cabello por ser este «muy corto» e ir el agente «rasurado». Los forenses detallan que los mossos se mostraron «alerta» y «atentos» durante la exploración, demostrando «comprensión y capacidad de diálogo».

El abogado David Aineto, que ejerce la acusación en nombre de la familia de Benítez, mostró ayer su extrañeza por el alto porcentaje de mossos imputados que acudieron depilados a la cita con los forenses: «Si no tienen nada que esconder, no sé por qué se han depilado todo el cuerpo. Una cosa es un agente y otra, cuatro. Parece que no quieran que salgan unos resultados que no les gustaría. Igual creen que el argumento de la defensa de que Benítez era un drogadicto puede volvérseles como un boomerang».

El cuidado del cuerpo

El abogado de varios de los mossos imputados quita importancia a la depilación de sus defendidos. «Cuando los mossos declararon, ya llevaban el pelo corto. Pero no hay ningún problema si se lo tienen que dejar crecer. No tienen nada que esconder», sostiene.

Sobre la depilación, arguye: «Algunos son culturistas y hacen mucho deporte. Cuidan su cuerpo y tienen que estar en forma para su trabajo». Otros defensores cuestionan la utilidad de la prueba forense. «Benítez falleció en octubre y para saber si los agentes habían consumido droga, la muestra de pelo debería ser de cinco centímetros».