Gente corriente

Manel Ruiz: «¡No soy un comerciante! ¡No lo he sido nunca en la vida!»

El Ferrari de las guitarras. Exporta excelencia musical al mundo desde el corazón del Eixample.

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Gemma Tramullas
Gemma Tramullas

Periodista

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Hacía tiempo que en el Centro Musical Barcelona no se vivía tanto trasiego. Músicos a la caza de restos de estoc a precio de saldo se mezclan con un equipo de la productora de televisión Parlem Produccions que documenta la metamorfosis de este establecimiento clásico de venta y reparación de instrumentos en un showroom internacional de guitarras y bajos de gama alta made in Barcelona. En el centro de la vorágine está Manel, un hombre volcado en la búsqueda de la nota perfecta que tiene como clientes a músicos como Albert Cubero, Mike Zágora, Kelvis Ochoa, Munir Hossn, Joan Eloi Vila y su mediático alumno Andreu Buenafuente.

-¡Menudo ambiente!

-Así era en los viejos tiempos. La tienda siempre estaba a rebosar y los músicos se quedaban de tertulia hasta la madrugada.

-Lleva 50 años en el 135 de la calle Calàbria.

-Mi padre empezó aquí haciendo accesorios e instrumentos de viento, luego fabricamos amplificadores que utilizaron gente como B.B. King y Duke Ellington, hasta que vimos que el futuro era la guitarra eléctrica. Todo iba bien hasta que entraron las grandes corporaciones, los márgenes de beneficio por la venta de instrumentos cayeron en picado y los números dejaron de cuadrar.

-Estuvo a punto de cerrar.

-Sí, podría vivir perfectamente alquilando el local, pero no me gusta tirar la toalla. En el año 2008 mi mujer me dijo: «Aquí el que sabe eres tú, ¿por qué no fabricas tus propios instrumentos?». Ese mismo verano me puse a pensar, a dibujar y a diseñar. Contraté un ebanista, compré la maquinaria y los primeros prototipos los fabricamos aquí mismo, en el patio. Hemos hecho unas guitarras y unos bajos eléctricos únicos que se adaptan a las necesidades de cada músico.

-Bautizó la nueva marca como Weiße Hügel (Colina Blanca). ¿No podía haberla llamado Ruiz y listos?

-Todas las grandes marcas japonesas se venden como Álvarez, Valencia, Fernández, Ibánez… ¿Tengo que ponerle Ruiz a una guitarra para que la gente piense que es japonesa? El alemán sugiere calidad europea, la letra ß [beta, equivalente a dos eses] es muy estética y muchas grandes marcas tienen dos nombres: Manolo Blahnik, Calvin Klein...

-Dicen que es un genio, un iluminado.

-Son 50 años de experiencia, de estudios, de tocar 15 instrumentos, de componer, de programar sonidos... Tengo unas convicciones y unos principios muy concretos y digo lo que pienso, aunque al final no haga la venta. Me gusta pensar que con los años la gente dirá: «¡Qué bien me aconsejó Manel!». La amistad es para toda la vida y el dinero no te lo llevas al hoyo.

-Las convicciones y los principios no dan muchos beneficios comerciales.

-¡Yo no soy comerciante! ¡No lo he sido en la vida! La música ha estado siempre presente en mi vida: me puse a componer cuando nació mi hijo, cuando murió mi padre... En la vida no todo es tan frío como el dinero, tiene que haber algo más de corazón.

-Le llaman el Ferrari de las guitarras, pero es muy poco conocido fuera del gremio.

-No hay dinero para publicidad. Servimos a músicos de fama internacional, pero no podemos anunciarlo ni ellos pueden tocar en directo con nuestros instrumentos.

-Tienen contratos con otras marcas.

-Nos dejamos llevar demasiado por lo que hacen fuera. Existen dos tipos de músicos: el gran músico que hace sonar el instrumento y te quedas boquiabierto y el vendedor. Bruce Springsteen es un músico vendedor, no toca un pito la guitarra.

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-Ahora entiendo lo de las críticas por sus opiniones contundentes.

-Sé lo que me digo. Hay gente que toca mil veces mejor que Springsteen, Clapton o Knopfler, pero la gente no los conoce.