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LAS INSTALACIONES

Una industria con riesgo

La mayor parte de la actividad económica de Tarragona, al margen del turismo, se concentra en empresas de actividad peligrosa Las petroquímicas emplean a unos 10.000 trabajadores

S. B. / TORTOSA
R. M. / TARRAGONA

El proceso de implantación progresiva de industrias de riesgo en la provincia de Tarragona viene de largo. A finales del siglo XIX la Electroquímica de Flix abrió la veda, pero la cúspide se alcanzó en los años 80 del siglo pasado, con la puesta en marcha de las tres plantas nucleares que siguen operativas y las químicas. La lista de las mayores instalaciones incluye además una hidroeléctrica, una térmica, un almacén de gas en el mar y vertederos. La respuesta ciudadana logró evitar otras.

PETROQUÍMICA
El gran motor de la economía local

La gran mayoría de la treintena de empresas que acoge la Asociación Empresarial Química de Tarragona (AEQT) están concentradas Tarragona y las poblaciones de sus alrededores. Pero también hay otras más dispersas en Flix (Ribera d'Ebre), Alcover (Alt Camp) y Tortosa (Baix Ebre). Entre todas ellas ofrecen unos 10.000 puestos de trabajo que generan más de 600 millones de euros anuales en salarios y otros 15 en impuestos. Estas empresas producen el 25% del total del sector en España (unos 20 millones de toneladas anuales) y la mitad de la producción química catalana. Asfaltos Españoles, Basf, Repsol, Clariant, Dow Chemical y Ercros son algunas de las más conocidas.

NUCLEARES
La producción de energía eléctrica

Tarragona alberga tres plantas nucleares operativas (dos en Ascó y una en Vandellòs) y una cuarta en proceso de desmantelamiento (Vandellòs 1).

Esta última dejó de funcionar en 1989 tras el accidente más grave que ha sufrido la industria nuclear española, clasificado como de nivel 3 en la escala INES. Fue la primera que entró en funcionamiento en Catalunya (1972),16 años antes que el segundo reactor que aún opera en Vandellòs i l'Hospitalet de l'Infant. Las dos plantas de Ascó utilizan el agua del Ebro para refrigerarse. Ambas producen electricidad desde mediados de los años 80 y entre las tres suman una producción de más de 3.100 MGh. El complejo nuclear habría aumentado en Ascó si finalmente hubiera sido elegida por el Gobierno para albergar el Almacén Temporal Centralizado (ATC) para los residuos atómicos de todas las centrales españolas. Finalmente, fue Villar de Cañas (Cuenca) la escogida.

Además de las nucleares, existen en Tarragona otras plantas generadoras de energía. Una de ellas, de ciclo combinado, está junto a Vandellòs 2 y otra en la hidroeléctrica de Riba-roja d'Ebre, un condicionante para el caudal del Ebro. Además, a pesar de ser una energía limpia, la concentración de parques eólicos en la Terra Alta -incluso en espacios de la batalla del Ebro- y la Conca de Barberà contribuye a incrementar la sensación de exceso de instalaciones de impacto ambiental.

LA QUÍMICA DE FLIX
Un proyecto pionero para limpiar el pantano

El embalse de Flix ha acumulado bajo sus aguas durante décadas los residuos depositados por la factoría química Erkimia, actualmente Ercros, que inició su actividad a finales del siglo XIX y llegó a tener 1.500 trabajadores en los años 60. La construcción de la presa en 1949 propició la retención de lodos contaminados con radionucleidos, organoclorados y metales pesados, una montaña de hasta un millón de toneladas susceptible de transmitir su toxicidad al río. En el 2004, un estudio de la Universitat de Barcelona y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) reveló las características de esos componentes contaminados, que han empezado a ser extraídos en un proyecto pionero. Las obras, adjudicadas por 155 millones de euros, está previsto que finalicen en el 2015.

EL PROYECTO CASTOR
Un inmenso almacén de gas bajo el mar

La construcción del almacén de gas subterráneo y submarino Castor, frente a las costas del delta del Ebro, ha provocado el último movimiento ciudadano de oposición a una instalación de riesgo. Debía aprovechar las cavidades del antiguo pozo petrolífero agotado de Amposta para almacenar una cantidad de gas natural equivalente a lo que consume toda España en 50 días. El pasado verano, durante los trabajos de inyección del gas colchón, el volumen necesario para empezar a operar, se desató en la zona una oleada sísmica con más de 600 microterremotos. Algunos llegaron alcanzar 4,2 grados en la escala Richter. Ayer mismo se produjo uno de 1,6. Desde el pasado octubre, los trabajos están detenidos por orden del Ministerio de Industria, que deberá decidir si la instalación progresa o es desmantelada, como reclaman los ayuntamientos de la costa más próxima, en el sur de Tarragona y el norte de Castellón.

LA CRISIS DE LOS RESIDUOS
El plan que desató la protesta del territorio

La Generalitat hizo público en 1990 un plan de residuos que contemplaba, entre otras instalaciones, habilitar un vertedero en Forès (Conca de Barberà) y una incineradora en El Pla de Santa Maria (Alt Camp). Ambas instalaciones tuvieron la oposición frontal de los ciudadanos, que vieron el proyecto como una agresión, y el plan se tuvo que retirar. Tarragona, sin embargo, no se ha librado de un macrovertedero en Tivissa (Ribera d'Ebre) y en Riba-roja d'Ebre (Ribera d'Ebre) y Pinell de Brai (Terra Alta) se planean sendos proyectos para tratar residuos sólidos urbanos del área metropolitana de Barcelona.

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