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Aires de cambio en la Iglesia católica

Los obispos eligen un número 2 de consenso y no al candidato de Rouco

El Vaticano se muestra satisfecho, pero teólogos progresistas recelan del nuevo secretario general

La opción intermedia de Gil Tamayo, periodista y vinculado al Opus Dei, barre en primera votación

ANTONIO M. YAGÜE / MADRID
JOSEP SAURÍ / BARCELONA

Los aires de cambio que pretende imponer el papa Francisco en la Iglesia católica llegan a España despacio, como suelen hacerse las cosas en esta milenaria institución. Pero empiezan a notarse. El todavía presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Antonio María Rouco Varela, encajó ayer una derrota con pocos paliativos. Una mayoría de los obispos se rebeló contra su línea rechazando a su candidato a secretario general, su obispo auxiliar en Madrid César Franco, que apenas contó con 12 votos de 79. Tampoco optaron, bien es verdad, por el obispo de Guadix, Ginés García Beltrán, el aspirante considerado más afín a los postulados del Papa, que no pasó de los 17 votos. Tiraron por el camino de enmedio y convirtieron en nuevo número dos de la CEE para los próximos cinco años al sacerdote José María Gil Tamayo, un veterano de la casa que despierta reservas en  medios progresistas y cristianos de base por su vinculación al Opus Dei, pero que tampoco es un hombre de Rouco.

Como si se tratase de un comodín, Gil Tamayo se impuso con claridad y rapidez, en la primera votación, con 48 votos. Un candidato de consenso, aceptable con más o menos entusiasmo por todas las partes. Y las espadas, en alto hasta marzo, cuando Rouco deberá abandonar la presidencia de los obispos.

CAMBIOS GRADUALES / Fuentes próximas a la diplomacia vaticana apuntaron que en estos casos las presiones de Roma nunca van más allá de apuntar un candidato, pero apuestan por ir «cambiando de forma gradual todo lo que es cambiable». El Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, el ministerio de Comunicación del Vaticano, anunció con satisfacción el nombramiento de Gil Tamayo, que es miembro del organismo y que hoy aclarará en su primera aparición pública si asume también el cargo de portavoz, como ha ocurrido casi siempre. Su condición de periodista y estudioso de la relación de la Iglesia con los medios apunta a ello.

También los medios próximos a la CEE apoyaron expresamente ayer al nuevo secretario general. Pero los teólogos progresistas y las asociaciones de cristianos de base mostraron sus reservas, aun sin disimular su satisfacción por la marcha de su contovertido antecesor, Juan Antonio Martínez Camino. «Me parece bien que hayan relevado al actual, porque da mala imagen de la Iglesia ahí y en cualquier sitio. Pero no me parece acertado que le sustituya alguien vinculado al Opus Dei. Con este Papa las cosas van por otro lado», sentenció Federico Pastor, presidente de la Asociación de Teólogos Juan XXIII.

Para Evaristo Villar, portavoz del Foro de Curas de Madrid, los obispos tenían otros muchos candidatos para elegir. «No obstante -subrayó-, es Gil Tamayo quien tiene el gran reto  de tratar de cambiar la imagen negativa de la CEE ante la opinión pública en España. Es una de las instituciones peor valoradas, porque los españoles están viendo que no responde a los nuevos tiempos».

CONTINUIDAD CONSERVADORA / Juan José Tamayo, director de la cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones de la Universidad Carlos III de Madrid, consideró que el nuevo cargo episcopal,  al que no le une parentesco, no está en sintonía con los  nuevos tiempos: «Han optado claramente -interpretó- por la continuidad conservadora. Así es muy difícil la renovación». Portavoces de Redes Cristianas y de Proconcil se mostraron menos críticos «hasta ver cómo se desenvuelve» el nuevo portavoz, pero recordaron sus intervenciones «muy conservadoras» como portavoz adjunto del Vaticano para los medios hispanohablantes durante el cónclave.