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La Iglesia católica beatifica a sus mártires de la guerra civil sin un recuerdo para las víctimas de Franco

La macroceremonia de Tarragona reúne a cerca de 20.000 personas en una "fiesta de reconciliación", según Amato

Un acto alternativo homenajea a los fusilados en el cementerio de la ciudad

JOSEP SAURÍ / RAFAEL MORALES / Tarragona

La Iglesia católica ha beatificado este domingo en Tarragona a 522 mártires del siglo XX en España –todos menos dos, de la guerra civil--, en una macroceremonia multitudinaria y solemne con abundantes referencias al perdón y a la reconciliación, pero ninguna a las víctimas del franquismo. Cerca de 20.000 personas –pese al caos en los accesos-- han abarrotado la explanada del complejo educativo de Tarragona para participar en este acto, para el que sus impulsores han reclamado un carácter estrictamente religioso pero que ha estado marcado por la polémica en torno a la memoria histórica y al papel de la Iglesia en la guerra civil y en el régimen de Franco. A pesar de la prohibición, sí se vio alguna bandera española, que la organización hacía retirar.

La mayor beatificación masiva de la historia de la Iglesia ha venido precedida de un mensaje desde Roma del papa Francisco, quien ha definido a los mártires como "cristianos ganados por Cristo", que amaron "hasta el extremo", a imitación de Jesús. Francisco ha invitado a implorar la intercesión de los mártires para ser "cristianos concretos, cristianos de obras y no de palabras", y su ayuda para mantener firme la fe y ser "fermento de esperanza y artífices de hermandad y solidaridad".

"Niebla diabólica"

La macrobeatificación, en la que han participado un centenar de obispos y unos 1.400 sacerdotes, ha sido presidida por el cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación de las Causas de los Santos. En su homilía, Amato ha recordado el “periodo oscuro de la hostilidad anticatólica de los años 30”. “Vuestra noble nación fue envuelta en la niebla diabólica de una ideología, que anuló a millares y millares de ciudadanos pacíficos, incendiando iglesias y símbolos religiosos, cerrando conventos y escuelas católicas, destruyendo parte de vuestro   precioso patrimonio artístico”. Una etapa de “libertina política antirreligiosa”.

No ha habido referencia alguna al franquismo, a menos que se le pudiera incluir en las “ideologías modernas” a las que se refirió en 1933 el periodista italiano Luigi Sturzo, citado por Amato, como “verdaderas religiones idolátricas, que exigen altares y víctimas, sobre todo víctimas”.

Víctimas del franquismo

Amato recordó en todo caso que los mártires “no fueron caídos de la guerra civil, sino víctimas de una radical persecución religiosa, que se proponía el exterminio programado de la Iglesia”. Hoy la Iglesia “no quiere olvidar a estos sus hijos valientes” y los beatifica en una “fiesta de la reconciliación, del perdón dado y recibido”, una celebración que “quiere una vez más gritar fuertemente al mundo que la humanidad necesita paz, fraternidad, concordia. Nada puede justificar la guerra, el odio fratricida, la muerte del prójimo”.

A la misma hora, un centenar largo de personas participaban en un homenaje a las víctimas de la represión franquista en la Muntanyeta de l’Oliva, junto al cementerio de Tarragona, donde hubo más de 700 fusilamientos. "Es un acto necesario, ya que hoy se homenajea masivamente a las víctimas de un solo bando", dijo Teresa Fortuny, portavoz de la Coordinadora per la Laïcitat i la Dignitat. "Todos los culpables deben pedir perdón para alcanzar la reconciliación", añadió. 

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