Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

INDEMNIZACION JUDICIAL

Falso culpable

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

JULIA CAMACHO
SEVILLA

Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

650.000 euros a cambio de casi nueve años en la cárcel por un delito que no cometió. Esa es la indemnización que el Ministerio de Justicia deberá pagar ahora a E.K.E.Z., un marroquí residente en El Ejido (Almería) que vio cómo su vida se hundía el día en que una mujer, también marroquí, lo acusó falsamente de una violación. El motivo, las rencillas que el hombre, que entonces tenía 30 años, mantenía con un tercer compatriota, que se valió de dos conocidas para vengarse.

E.K.E.Z. tenía 30 años y una cómoda vida como empresario en Almería cuando el 13 de agosto del 2001 ingresó en prisión provisional acusado de agresión sexual. Apenas un día antes, una mujer identificada como Fátima M. acudió a la Guardia Civil para denunciar que un hombre acababa de intentar violarla y que, al decirle que era virgen, le había obligado a practicarle sexo oral amenazándola con un cuchillo.

La supuesta víctima no solo identificó fotográficamente a su agresor, sino que se sumó a la batida de los agentes para localizarle y, más tarde, le señaló en una rueda de reconocimiento.

SIN RESTOS BIOLÓGICOS//En ese momento empezó el calvario de E.K.E.Z. por un rocambolesco error judicial. Durante el juicio, en mayo del 2002, las principales pruebas de cargo fueron los testimonios de la falsa víctima, recién aterrizada en España, y de una amiga de esta. Los informes forenses no acreditaron signos de lesiones ni rastros biológicos del agresor. No obstante, el acusado fue condenado a 13 años de prisión, una sentencia que acabó siendo confirmada un año más tarde por el Tribunal Supremo.

Desde entonces, E.K.E.Z no paró de proclamar su inocencia con cartas remitidas a los órganos judiciales y a las Fuerzas de Seguridad del Estado. Apuntó incluso que todo se trataba de un ajuste de cuentas tras el que estaba una mafia magrebí dedicada al narcotráfico. De nada le sirvió, como tampoco las diversas huelgas de hambre que protagonizó durante su estancia en prisión, llegando a pesar 59 kilos con 1,80 metros de estatura.

Todo cambió en mayo del 2006, cuando la falsa víctima se arrepintió y decidió retractarse de la denuncia presentada años antes.

La mujer acudió a una comisaría de policía y aseguró que había sido coaccionada para inventarse una violación que nunca existió. Denunció entonces que su amiga y un hombre la habían presionado para que pusiera la falsa denuncia, a lo que ella accedió dado que ella dependía económicamente de su amiga. La casualidad quiso que, para cuando ella presentó denuncia formal contra ambos, el delito ya hubiera prescrito. No así el de falso testimonio, por lo que la supuesta víctima fue la única que acabó respondiendo de la mentira en el 2009.

¿Cuánto valía el error que le hizo pasar casi nueve años en prisión? Según E.K.E.Z, casi 10 millones de euros. Una cantidad que le resarciría del tiempo que pasó sin ver a sus tres hijos pequeños, sin poder mantener a su familia y sufriendo vejaciones en la prisión por un delito que jamás cometió. También de los años de tratamiento psiquiátrico.

La Audiencia Nacional, no obstante, considera razonable una compensación de 630.000 por los daños físicos y morales sufridos en prisión, así como otros 10.000 euros por la falta de atención a sus hijos durante el tiempo que pasó encarcelado. Y otros 10.000 euros por las gravosas circunstancias del cumplimiento de la pena.