24 oct 2020

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REVELACIÓN HISTÓRICA

Un mulato dominicano fue el primer inmigrante en Nueva York

Llegó en 1613, 12 años antes que los fundadores holandeses de la ciudad

IDOYA NOAIN
NUEVA YORK

Que se aparte el diseñador Oscar de la Renta. La comunidad dominicana en Estados Unidos, y en concreto en Nueva York, empieza a conocer a su nuevo icono. Se llama Juan Rodríguez. Pronto su nombre acompañará las señales de Broadway entre las calles 159 y 218, según anunció el martes el alcalde, Michael Bloomberg. Y su historia, aunque aún salpicada de interrogantes, obliga a reescribir la de una ciudad que no siempre recuerda sus orígenes ni respeta a sus inmigrantes.

Según confirma un estudio elaborado por el Instituto de Estudios Dominicanos de la City University of New York y financiado por la Cámara de Comercio de Estados Unidos en la República Dominicana, Rodríguez, un mulato o mestizo libre, fue el primer no nativo que, en la primavera de 1613, se instaló en el territorio donde 12 años más tarde los holandeses fundarían Nueva Amsterdam, la raíz de Nueva York. Rodríguez fue, así, el primer inmigrante de lo que entonces era Mannahatta, como llamaban a su tierra los indios Lenape.

Como explica Ramona Hernández, la socióloga que dirige el instituto, Rodríguez apareció por primera vez en 1959 en textos del historiador Simon Hart. «Halló documentos sobre el caso de dos capitanes holandeses que pleiteaban por un pedazo de tierra junto al río Hudson. Ahí arranca el lío de Juan Rodríguez».

Don de lenguas

Según esos documentos, el hombre que en algunos aparece como Juan, Joan o Jan y también como Rodrigues acompañó al capitán Thijs Mossel en el 'Jonge Tobias', uno de los navíos que los holandeses atracaban en Nueva York para comerciar pieles con los indios en su viaje entre la isla de Hispaniola (hoy República Dominicana y Haití) y Europa. Mossel siguió camino a Holanda, pero Rodríguez, que parecía tener dotes para las lenguas y habría aprendido el algonquín, se quedó. Otro capitán, Adriaen Block, denunció que estaba arruinando su negocio al pagar más a los indios por las pieles.

La investigación dirigida por Hernández ha ampliado ahora la documentación buscando en los Archivos de Indias en Sevilla y en los de la República Dominicana. En ellos se asevera que la gente que vivía en el norte y el oeste de Hispaniola hablaba varios idiomas. Y se han encontrado referencias a al menos siete Juan Rodríguez. «El próximo paso es conectar a uno de esos Juan Rodríguez con el de Nueva York», explica Hernández.

En los años 90 la comunidad negra empezó a abrazar su figura. Jan Rodrigues, por ejemplo, está incluido en el monumento nacional alzado junto al ayuntamiento sobre un cementerio de negros del siglo XVII. Y en el 2009 se le retrató en un mural en el desolado Harlem River Park, una pared bajo un puente desde donde hoy observa a los 'sintecho'.

Historia sorprendente

El rebautismo de Broadway puede sacarlo de la oscuridad. Y ya ha empezado a darlo a conocer entre los dominicanos de Washington Heights e Inwood, dos barrios que atraviesa Broadway y que tienen la mayor comunidad de esos caribeños fuera de la isla. Aunque el engañoso titular 'Un dominicano fundó Nueva York' domina la portada de 'Dominicano News', un gratuito quincenal, es uno de los medios que ha ayudado a que se hable de Rodríguez. Y eso hacían el sábado junto a un puesto ambulante de venta de vaqueros los dominicanos Julio Briña y el 'licenciado' Amado Guaba. «Nadie conocía la historia y hay mucha gente sorprendida, pero todo lo positivo que se hable de la comunidad hispana es noticia agradable», decía Guaba.

Cerca, en la sesión sabatina de tertulia en una mediana, Omar Domingo, otro dominicano, empezaba a conocer a Juan Rodríguez y, entre lecciones de historia indígena de su isla, un repaso doloroso a la colonización y lamentos por una «discriminación habitual en una ciudad y una nación que desde que se fundó siempre ha oprimido al hombre de color», hablaba de «orgullo».