09 jul 2020

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Cambio de horario en el instituto

La Generalitat defiende la medida y afirma que cuenta con el respaldo de la comunidad educativa

Los padres reprueban la aplicación de la jornada intensiva escolar, que afecta al 71% de los centros

MARÍA JESÚS IBÁÑEZ
BARCELONA

Y por la tarde, ¿qué? Miles de padres se plantean estos días la cuestión. Padres de otros tantos miles de estudiantes matriculados en alguno de los 384 institutos que este año, por primera vez en Catalunya, van a aplicar la jornada intensiva, a la que la Generalitat prefiere referirse como «compactada». Después de años de ser reivindicada por los profesores y después de que los sucesivos gobiernos de la Generalitat se opusieran a ella, la medida se implanta por fin en este curso de recortes, y lo hace como una de las vías de ahorro que la Conselleria d'Ensenyament ha puesto sobre la mesa -el uso de fiambreras es otra- para que los centros educativos puedan cuadrar sus cuentas a fin de mes.

El nuevo horario implica la concentración de todas las clases durante la mañana, de modo que los alumnos terminarán entre las 14.30 y las 14.45 horas. Y aunque a la iniciativa se ha sumado un notorio 71% de los institutos catalanes, esta aparente unanimidad no está exenta de polémica. Los padres, que se consideran los principales damnificados, reprochan a la Generalitat que no haya buscado un consenso más amplio (dicen que solo se ha tenido en cuenta el voto de los dos progenitores que forman parte del consejo escolar de cada centro) y advierten del riesgo de exclusión que la medida puede suponer para los hijos de las familias con menos recursos. «¿Cuántos alumnos desfavorecidos perderán la beca de comedor, porque este servicio desaparece en muchos institutos?», cuestiona Àlex Castillo, presidente de la Fapac.

Y aún otra objeción, en este caso de Pere Farriol, presidente de la Fapaes, la entidad que agrupa principalmente a ampas de institutos de secundaria: «No está demostrado que la jornada intensiva suponga una mejora pedagógica. ¿Qué harán durante toda la tarde los chicos que no puedan pagar actividades extraescolares», objeta. Tanto Farriol como Castillo lamentan que el criterio que se ha aplicado para adoptar la medida haya sido casi en exclusiva el económico. La demanda de la jornada intensiva por parte de los sindicatos mayoritarios del sector, CCOO y USTEC, no impide a estos criticar también su aplicación. «El Govern debía haber implicado a todos los centros, también a los concertados [en el cambio de horario]», reclama Rosa Cañadell, de USTEC.

REVISABLE EN UN AÑO / La Generalitat responde recordando que los institutos han aportado un proyecto pedagógico y han contado con el visto bueno de sus respectivas ampas. El año que viene, advierte Ensenyament, la decisión se revisará y quien no cumpla volverá a dar clases por la tarde. Los inspectores tienen instrucciones de velar porque se respeten los horarios -que los chavales reciban las 30 horas lectivas establecidas- y se mantengan los resultados en las pruebas de competencias básicas que se hacen a los estudiantes de cuarto de ESO.

Sea como fuere, lo cierto es que, como ya temían los padres, lo primero que han hecho los institutos ha sido prescindir del comedor. Solo eso supondrá, según la consellera Irene Rigau, un ahorro de cuatro millones de euros este curso. El sindicato de profesores Aspepc, promotor de la reivindicación laboral, estima que la cifra podría ascender hasta los 14,5 millones anuales, teniendo en cuenta que el transporte escolar se suprime por la tarde, con el ahorro en electricidad, calefacción y otros servicios.