27 oct 2020

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ÁNGEL BADÍA, 'ANGELOSO' / EL ALOJADOR

El 'cracker' que se convirtió en empresario

Polémico, provocador y expresivo donde los haya, Ángel Badía -empresario y vinculado a movimientos como el 15-M- tiene un apartado en la Hackstory como Angeloso, activista en pro de la tarifa plana de acceso a internet y, sobre todo, impulsor de Isla Tortuga, el mítico dominio que alojó a la mayoría de repositorios de hackers españoles. Su web fue la principal difusora de noticias, con 250.000 suscriptores a su lista de correo, antes de que existiera el RSS.

Pero Badía también es de los que más han bordeado el lado oscuro de la red. Así, recuerda que durante un tiempo iba cada semana a Londres a comprar los últimos video-juegos, que luego vendía desprotegidos en el mercado barcelonés de Sant Antoni, del que se considera «uno de los fundadores», y que fue pionero de las P2P de videojuegos usando un teléfono y un Spectrum. Tuvo problemas con la policía (caso Timofónica y la web de El Jamón y el Vino). «Pero nunca fui condenado», recuerda. Peor suerte corrió su socio Maki, con quien acabó distanciado.

Todos esos conocimientos y espíritu comercial fueron reconvertidos en una empresa de programación de videojuegos, en varias firmas de importación de hardware y en uno de los primeros cibercafés de Barcelona.

Ya en EEUU-adonde llegó invitado por el Gobierno y donde reside-, Badía se doctoró en 1999 en Tecnologías de la Información y creó varias empresas, vinculadas a la telefonía IP, el hosting y el comercio electrónico, de las que vive actualmente.

Pero Angeloso aún recuerda cuando entraba en ordenadores ajenos y su pasado de Lisbeth Salander al servicio de «buenas causas».