LOS ESTRAGOS DEL FUEGO

"Se ha ido todo al garete"

Los afectados por las llamas del Empordà vivieron una jornada difícil en la que se movieron entre la incredulidad por lo ocurrido y las dudas sobre el futuro

Dos personas contemplan los restos de un cámping en Capmany.

Dos personas contemplan los restos de un cámping en Capmany. / ICONNA / JOAN CASTRO

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En el Empordà se repetían ayer las escenas de impotencia: hombros encogidos, cabezas diciendo que no, chasquidos de lengua. La madrugada había sido larga. La gente estaba muy cansada. El balance de los daños era inmenso. Y lo peor: las llamas no dieron tregua en todo el día. Explotaciones ganaderas arrasadas, como la de David Joan, en Agullana. Cámpings devastados, como el de Mercedes González, en Capmany. Casas de colonias vacías, como la de Anna Maria Martínez y Moisès Cortés. El tiempo se había detenido unas horas antes pero nadie se podía permitir el lujo de pararse a pensar porque en cualquier momento volvía el fuego, se cortaban de nuevo las carreteras y los helicópteros sobrevolaban sus cabezas. Una pesadilla.

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