27 sep 2020

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Un proyecto gigantesco

Eurovegas desata la fiebre por la compra de tierras en el Llobregat

Inversores contratan las primeras opciones sobre solares de Viladecans a 80 € el metro cuadrado

Muchos payeses del delta evalúan estos días si se desprenden de parte de los terrenos de cultivo

CRISTINA BUESA / Viladecans

Hasta ayer todo eran rumores, comentarios, castillos en el aire. Pero ahora ya no. Por lo menos dos propietarios firmaron ayer mismo la venta de sus terrenos de cultivo en Viladecans (Baix Llobregat). Este diario no logró confirmar la identidad del comprador, pero sí que está interesado en engrosar al máximo su cartera inmobiliaria en este municipio, uno de los cuatro afectados por Eurovegas. Los precios se han disparado, en algunos casos hasta se han multiplicado por seis. Los payeses están inquietos y dudan entre sumarse a la fiebre inmobiliaria o esperar a ver qué pasa con el proyecto de hoteles, casinos y equipamientos del multimillonario norteamericano Sheldon Adelson, que sigue deshojando la margarita acerca de si se instalará en Barcelona o Madrid.

La incertidumbre acerca del destino final de la inversión es lo que hace recelar a muchos. «No comprendo cómo pueden ofrecer tanto dinero si supuestamente todavía se desconoce dónde se ubicará exactamente. Deben de tener información privilegiada», sospecha Guillem Estruch, uno de los pocos vecinos que además de trabajar sus tierras, vive en su masía de Sant Boi, en plena zona cero, que es el sector entre este municipio y El Prat donde se levantarían los edificios de la primera fase.

En los terrenos que desde el primer momento se han apuntado como destinatarios de los resorts no está habiendo transacciones ni siquiera ofertas porque serán los que se acabarán expropiando, aseguraba ayer en Mercabarna el presidente de la cooperativa agraria de Sant Boi, Lluís Solanes. Donde cunde la fiebre inmobiliaria es en los aledaños, en la zona de influencia de Eurovegas.

CORRILLOS DIARIOS / Hace unos 10 días, un gestor inmobiliario de la comarca, Joan Josep Codiñach, conocido como Teixidor, celebró una reunión en un despacho de abogados de Barcelona con un grupo de propietarios de Viladecans. En ese encuentro, tal como relató ayer uno de los asistentes, que pide el anonimato, se les ofreció comprar a 80 euros el metro cuadrado «absolutamente todo lo que tuviéramos en el término municipal, fuera rústico, protegido, con invernaderos o sin. Todo lo que quedara entre la C-31 y la C-32».

Este payés, que suma propiedades en diferentes lugares del delta, estaba ayer hecho un saco de nervios. Enfrentado con su padre, que le insta a no vender ni un metro cuadrado, el hombre explicaba que justo antes de la crisis, en Viladecans «se podía comprar una mujada (media hectárea, aproximadamente) por 10 millones de pesetas [60.000 euros]». En el delta se sigue hablando en moneda antigua y también con medidas del campo. «Ahora la mujada se paga a 60 millones de pesetas [360.000 euros]», subraya con los ojos bien abiertos. O sea, seis veces más, a casi 80 euros el metro cuadrado. Este baile de cifras es la conversación más frecuente de los últimos días en los corrillos de payeses del mercado de abastos de El Prat.

OPCIÓN DE COMPRA / Ayer no fue menos. Al corredor de fincas Teixidor se sumó semanas atrás otro habitual, apellidado Carreras, que ha hecho ofertas a otros propietarios del delta, como Josep Domènec, que se muestra firme respecto a su voluntad de no desprenderse de sus terrenos agrícolas (por los que le ofrecieron 40 euros el metro cuadrado), donde cultiva lo que después vende en Mercabarna. Como en tantas otras paradas, es un negocio familiar, en el que se mezclan varias generaciones, muchas veces con intereses opuestos.

La mayoría de los que están al frente de estos negocios tienen entre 50 y 60 años de edad y cuentan con parcelas en distintas ubicaciones. Como Gregorio, que se queja de que cada vez es más difícil vivir del sector. Se plantean decir que sí a la opción de compra que les ofrece ahora un 20% del importe total y, dentro de tres meses, si el comprador mantiene el interés, el resto. Además, hasta que las excavadoras de Las Vegas Sands Corporation no entraran, ellos podrían seguir cultivando sus campos. EL PERIÓDICO comprobó ayer que los intermediarios han repartido dos modelos de contrato de arras entre algunos propietarios.

«Hasta ahora era ciencia ficción. Ahora ya no, ya hay gente que ha firmado y la semana que viene habrá más», confirma Teixidor, según el cual dos propietarios vendieron ayer 40 hectáreas. Más leña para los corrillos de payeses.