El combate contra la desigualdad

Cultura en masculino

Un informe ministerial detalla el incompleto despliegue en el sector de la ley de igualdad

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EVA PERUGA
BARCELONA

Tres organizaciones de mujeres artistas (Clásicas y Modernas, las cineastas de CIMA y las de artes visuales MAV) se quejaron del incompleto despliegue de la ley de igualdad del 2007 en el terreno cultural. Una montaña de gráficos traducen la consecuencia de ese déficit en un libro-informe que el Ministerio de Cultura, bajo el mandato de Ángeles González-Sinde, pudo acabar antes del cambio de Gobierno. En porcentajes se mide una de las conclusiones del texto: «La visibilidad de las mujeres en el sector está por debajo de su participación real en el mundo de la cultura».

Un caso extremo de desigualdad se vive en la Academia Española de la Lengua, encargada de depurar y modernizar el lenguaje de manera que la sociedad y la forma en la que la transmitimos vayan al mismo ritmo. Es, pues, relevante que en el 2010, los asientos asignados fueran 37 para ellos y 5, para ellas. A pesar de que desde la entrada en vigor de la ley de igualdad, el número de académicas ha subido, de las ocho nuevas llegadas desde esa fecha, seis las han protagonizado varones. Las iniciativas del ministerio para fomentar la visibilidad de las artistas no ha sido suficiente para velar, como administración, por el cumplimiento del principio de igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres, en los apartados de creación y producción artística e intelectual, difusión y promoción de las artistas. El informe admite, sin dudas, que «incluso en las categorías donde la presencia de autoras es mayoritaria su reconocimiento es mínimo, por no mencionar las modalidades en las que nunca se ha premiado a una mujer».

También en los premios

Los galardones son un ejemplo de cómo las artistas quedan privadas del reconocimiento. El Cervantes se ha otorgado a 34 hombres y 3 mujeres desde su creación en 1976. La última fue Ana María Matute en el 2010. La proporción, miremos la especialidad que miremos, es más o menos igual. En el caso del gran premio de Filosofía solo se le ha dado a una mujer, Celia Amorós, en el 2006.

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Se puede cambiar de sector y hallar las mismas cifras sobre la presencia minoritaria de las mujeres. El estudioGalerías, galeristas y artistas españolas(abril del 2011) registra un 34,3% de galerías dirigidas por mujeres. Sobre las exposiciones individuales contempladas por el Consorcio de Galeristas de Arte Contemporáneo, tan solo 34 de las 177 programadas fueron de mujeres. El Premi Nacional d'Arts Visuals, de la Generalitat de Catalunya, fue para Eulàlia Valldosera (2002) y Eugènia Balcells (2010) como únicas recompensadas en 15 ediciones. Ofrece una explicación básica Isabel Veiga Barrio, actriz e investigadora teatral experta en género: «La mujer tiene problemas mucho más grandes (que el hombre) para llegar a ser artista porque tiene problemas mucho más grandes para llegar a ser persona».

Se pueden desgranar las cifras sobre las programaciones de autoras en auditorios y salas de concierto. Ínfima. El mundo de la música está en sintonía desigual. Los puestos de mayor prestigio los ocupan los músicos. Una de cada dos mujeres en las orquestas españolas son violinistas. Pero pocas alcanzan las posiciones de concertino o primer violín. La ausencia femenina en los puestos de mando corre paralela a su menor presencia en las orquestas sinfónicas españolas (32%). De momento, esta es la cultura que tenemos y transmitimos.