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INAUGURACIÓN EN ROMA DE UNA MUESTRA SIN PRECEDENTES

El Vaticano enseña 100 documentos de su Archivo Secreto

Las actas del proceso contra Galileo y la división del Nuevo Mundo entre España y Portugal forman parte de la exposición

ROSSEND DOMÈNECH / Roma

La firma autógrafa de Galileo Galilei está ahí, en blanco y negro, solemne y reclamando una justicia histórica. Produce sensación verla tantos siglos después de que la pusiera el mismo día en que, renunciando a sus teorías frente a los jueces, dijo aquello de «eppur si mueve» (y sin embargo se mueve).

Se refería a que la Tierra gira alrededor del sol y no al revés, como imponía la Iglesia católica siguiendo las teorías de Copérnico. Un error histórico e ideológico que provocaría un divorcio secular entre papas y científicos.

Puesta allí, en la misma entrada de la muestra, parece una reparación querida por los comisarios de la exposición Lux in arcana (luz sobre lo oculto), que ayer abrió sus puertas en el Capitolio de Roma, donde estará hasta septiembre.

¿Irrepetible?

Los historiadores que no hayan frecuentado el archivo secreto de los papas gozarán visitándola y también lo hará el público de adultos que en la escuela estudió unos hechos que aquí son reflejados a través de los documentos originales. Nunca hasta hoy habían salido del Vaticano. «No es una muestra irrepetible, puede indicar un camino», explica Umberto Broccoli, director de Bellas Artes de la Santa Sede, abriendo de esta forma la posibilidad de que otro día se repita la misma operación. Difícil, por su envergadura.

Camiones superescoltados han recorrido las pasadas semanas las calles de Roma, cuando los romanos y los turistas dormían aún, llevando cajas con contenidos preciosos desde el Vaticano hasta el Capitolio. Por primera vez se ha embalado una parte de los 85 kilómetros de documentos que alberga el archivo secreto, para trasladarlos hasta el Capitolio romano, lugar que en el pasado fue sede del Gobierno del Estado Pontificio.

Un Estado que, se suele relatar, nació con la conversión de Constantino al cristianismo, otra mentira histórica que en la exposición se repara mostrando el documento original del Privilegio de Otón I, el emperador bárbaro que siglos más tarde rubricó la concesión de un Estado al Papa. Se enseña también el parte militar que constata la caída definitiva del Estado Pontificio en 1870.

La muestra es como una ventana abierta sobre algunos secretos de la historia, que revelan cómo la historia misma --escrita por los vencedores-- está hecha de secretos, falsedades, inexactitudes, injusticias, rehabilitaciones tardías... Como las espectaculares actas expuestas sobre el proceso de rehabilitación de los templarios, celebrado en Francia después de que la orden hubiese sido ya condenada y disuelta, al menos en apariencia.

Monseñor Sergio Pagano, jefe del archivo secreto, explica que la elección de los documentos expuestos fue muy difícil. "Ha sido necesario año y medio para seleccionar dentro de un archivo que comenzó con una fila de pliegos de 200 metros de largo y que en este momento llega a los 85 kilómetros", ilustra. Han trabajado en ello 150 personas. "Había que cortar la cantidad y reducir los temas, pero no se podía sacrificar la visión del conjunto", apunta. La exposición es muy didáctica y a la vez curiosa, como cuando evidencia cómo eran los documentos que hicieron historia, las tintas y los metales preciosos usados, los legajos...

Texto en quechua

Produce ternura ver, 400 años después y frente a la tecnología actual, la clave con la que el papa Borja, Alejandro VI, cifraba sus comunicaciones con el mundo para que nadie pudiera entender los mensajes del Pontífice. Causa respeto el bando imperial de condena de Martín Lutero y admiración el primer documento de un Papa en mongol o en quechua.

O el reparto del Nuevo Mundo entre España y Portugal, decidido por Alejandro VI, y las 27 afirmaciones de Gregorio VII sobre la superioridad de los papas frente a los otros poderes. Está la carta al Papa de la condenada María Antonietta de Francia...

La documentación abarca desde el siglo IV hasta 1939. Hay documentos posteriores a esta fecha, añadidos con un permiso especial. Después de aquel año, lo llaman el "periodo cerrado". No porque no vaya a abrirse nunca, sino porque se está clasificando. Son los 12 volúmenes sobre los documentos que se refieren a Pío XII y el periodo del nazismo, publicados en 1965 para salir al paso de la supuesta tibieza de aquel Papa con Hitler. Otro hecho que espera una justicia histórica.