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El personaje

Más Capone que Robin Hood

Kim Schmitz, fundador de Megaupload, ha amasado una fortuna con sus webs de descarga de archivos y visualización de vídeos. Es uno de los 10 hombres más ricos de Nueva Zelanda

JOSEP M. BERENGUERAS
BARCELONA

Si muchas de las empresas que hoy dominan la electrónica e internet (Apple, Microsoft, HP, Google) fueron creadas en un garaje con el sudor y lágrimas de jóvenes emprendedores, la historia de la fundación de Megaupload está más bien relacionada con el dinero de dudosa procedencia, coches de lujo, empresas quebradas y un excéntrico multimillonario que poco parece tener del justiciero Robin Hood que algunos ven en él.

El fundador del imperio Megaupload (Megavideo, Megaporn y casi una quincena de servicios similares), el alemán Kim Schmitz -también conocido como Kim Dotcom, Kimble o Kim Jim Vestor-, cumplirá hoy 38 años en una prisión neozelandesa tras su detención el pasado jueves. No es la primera vez que Schmitz tiene problemas con las autoridades, aunque en esta ocasión parece que lo tiene un poco más complicado para salir airoso.

Apasionado de la informática y la programación, Schmitz tuvo sus primeros problemas con la justicia con apenas 20 años, cuando fue arrestado en dos ocasiones por fraude informático, hackeo y manipulación de objetos robados (adquirió y utilizó varias tarjetas de crédito robadas en EEUU para ganar 61.000 euros), delitos por los que fue condenado a dos años de cárcel (esquivó entrar en prisión).

Schmitz empezó así a fraguar su extravagante historia. En 1994 fundó DataProtect, firma especializada en seguridad informática y que llegó a tunear un Audi A8 en el que instaló una pantalla de 17,3 pulgadas y 16 antenas GSM para darle acceso a internet. En el 2000 vendió la empresa, que quebró un año más tarde.

'Boom' puntocom

En el 2001 Dotcom se metió de lleno en el boom de las puntocom. Su primera jugada: comprar acciones de LetsBuyIt, que estaba al borde de la quiebra, por valor de 375.000 dólares (290.000 euros), y anunciar una inversión de 50 millones de dólares (38 millones de euros) en la compañía -dinero que, más que probablemente, no poseía-. Los títulos de la firma se revalorizaron exponencialmente, Schmitz vendió sus acciones y se embolsó 1,2 millones de euros. Fue detenido en Tailandia, deportado a Alemania y condenado a 20 meses de cárcel y una multa de 100.000 euros. Sus andanzas no terminaron ahí: logró un préstamo sin garantía de 280.000 euros de una de las empresas de las que era consejero para pagar a otra firma. El pago no se produjo y ambas compañías quebraron. Fue condenado, pero de nuevo evitó la cárcel. Acto seguido fundó Trendax, un fondo de inversión.

Mientras ganaba dinero en Hong Kong, Schmitz alquilaba yates por un millón de dólares en Mónaco para ver la F-1 o se iba de fiesta en avión privado a Ibiza. De todo ello dejaba constancia en kimble.org (su apodo, Kimble, era en honor al protagonista de la película El fugitivo). Además, participaba en el Gumball 3000, un rali de coches de lujo cuya inscripción cuesta 16.000 euros y con el que recorrió las carreteras de medio mundo (los Mossos d'Esquadra le detuvieron en el 2004).

En el 2005, Schmitz fundó Megaupload y, quizá a sabiendas de dónde se estaba metiendo, desapareció del mapa. El portavoz de la empresa siempre negó que el alemán estuviera detrás de Megaupload, pero el excéntrico millonario descubrió sus movimientos cuando se mudó a la casa más cara de Nueva Zelanda (16 millones de euros). Allí fue detenido el jueves: cuando los agentes irrumpieron en la mansión, Schmitz se parapetó en una habitación blindada. Según la policía tenía un arma «cerca».

60 cuentas bancarias

¿A cuánto asciende la fortuna que ha amasado en todos estos años? El FBI acusa al pirata informático y sus colaboradores de obtener más de 135 millones de euros de beneficio en cinco años gracias a la publicidad y las cuentas premium de sus páginas. La policía le confiscó bienes valorados en 50 millones de dólares en el registro del jueves: 18 vehículos de lujo (Mercedes-Benz, Rolls-Royce, Maserati, Cadillac...), una decena de televisores de hasta 108 pulgadas, esculturas, 60 ordenadores, casi 60 cuentas bancarias en Nueva Zelanda, China, Alemania, Singapur, Eslovaquia, Holanda... Todo, gracias a su Megaupload.

Casado y con tres hijos, Schmitz

llegó a ofrecer 10 millones de dólares a quien matase a Osama Bin Laden. Él sí que tendrá que hacer frente a la justicia.