El deporte como fenómeno social

La imparable religión del sudor

El aumento de corredores aficionados da alas a las carreras populares y alumbra nuevos negocios

Cada vez se ven más corredores, ciclistas y patinadores por las calles de la ciudad. / MÒNICA TUDELA

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   J. C. ARMENGOL / M. J. IBÁÑEZ / Barcelona

El sudor cotiza al alza en la Catalunya del siglo XXI. La actividad física, que antes era patrimonio de una (inmensa) minoría o, como mucho, solución terapéutica a dolencias físicas derivadas del sedentarismo, se ha extendido de manera exponencial. En los últimos cinco años, la práctica del deporte se ha democratizado de tal manera que, según las últimas cifras del Observatori Català de l'Esport, más de un 50% de catalanes de más de 15 años reconocen realizar alguna actividad física. De ellos, más del 60% se entregan al sudor más de una vez por semana.

LA CANTIDAD Las pruebas agotan las plazas disponibles

La demostración más palpable de este auge del deporte para todos se encuentra en la afluencia a las pruebas populares que, semana sí, semana también, se organizan en todos los rincones de la geografía catalana. El número de inscritos se ha duplicado, en algunos casos hasta triplicado, en los últimos cinco o seis años, y en muchas de esas pruebas las inscripciones se cierran con meses de antelación. Es lo que ha sucedido ya con la Cursa dels Nassos, la carrera del último día del año en Barcelona, que alcanzó su tope de 10.000 apuntados el pasado lunes. Y no es una excepción. La Mitja de Granollers, el medio maratón mejor puntuado en toda España, ha tenido que ampliar hasta 10.000 las plazas y, pese a ello, ya ha cubierto también el cupo. Ya no admite ni un corredor más.

Las carreras populares, desde las de 10 kilómetros hasta los maratones (42.195 metros), no han hecho más que incrementar su clientela, como se puede apreciar en el gráfico que acompaña estas páginas. El caso más espectacular es el Maratón de Barcelona, que después de una grave crisis que en el 2005 lo llevó a no disputarse, desde el 2006 ha cuatriplicado la participación, con 15.000 inscritos en este 2011.

Pero la religión del esfuerzo se extiende a todo tipo de actividades físicas, algunas de ellas incluso más exigentes que los maratones. Es el caso de los triatlones, de los llamados ironman, de las carreras de montaña, de las travesías en mountain bike. El triatlón de Barcelona ha pasado en cuatro ediciones de 2.150 a más de 6.000 participantes, mientras que el Challenge Costa de Barcelona-Maresme ya ha superado los 1.000 sacrificados hombres (y mujeres) de hierro participantes.

LA MOTIVACIÓN Un cóctel de razones para exprimirse

¿Pero qué lleva a este cada más ingente número de personas a lanzarse en brazos del esfuerzo agónico, del sudor sin límite y de retos cada vez más exigentes? No existe solo una motivación, sino un cóctel de razones: desde las médicas a las de salud, desde las estéticas a las de relación social, desde las sociológicas a las económicas, desde las de superación personal a las de emular a un modelo o ídolo deportivo...

Pero posiblemente el principal estímulo para iniciarse en la práctica del ahora denominado running -el nivel más básico de estas actividades deportivas callejeras- es la mejora del aspecto físico, una cuita que preocupa, y mucho, «en una sociedad donde el cuerpo es tan importante», reflexiona Eva Parrado, psicóloga y miembro del Grup de Recerca en Estil de Vida i Salut de la UAB. Las relaciones sociales, los efectos fisiológicos (las endorfinas segregadas mientras se hace deporte generan bienestar) y el bajo coste de la actividad son otras razones para empezar.

De hecho, según el último informe L'Esport a Catalunya 2010, del Observatori Català de l'Esport, los motivos exclusivamente deportivos ocupan los últimos puestos en la clasificación. Mientras el 82% asegura practicar deporte para mantenerse en forma o mejorar la salud, la competición (14,2%) o el profesionalismo (2,6%) ocupan los últimos puestos. Un 33,3% de los aficionados confiesan practicar deporte para relacionarse y encontrar amigos.

El enriquecimiento de la vida social es, en efecto, una de las motivaciones que más destacan algunos de los practicantes. «Además -señala Ferran Simarro, del blog Sedentaris.com y aficionado desde hace cuatro años- salir a correr permite optimizar el tiempo: puedes empezar a practicar la actividad desde el minuto cero, en cuanto sales de casa».

Marcel Zamora, cinco veces ganador del prestigioso Ironman de Niza, destaca el aspecto social como una de las razones de peso. «Engancha mucho el ambiente, es como una gran familia, aunque ahora es verdad que se ha masificado un poco», asegura Zamora. El deportista catalán reconoce que, para él, el triatlón se ha convertido «en un sistema de vida».

LOS LÍMITES Controlar para no obsesionarse

Zamora también advierte de los peligros de una adicción al ejercicio físico. «He visto parejas rotas por esta causa», dice. «Hay gente que se obsesiona, que no sale nunca, que siempre está cansada de tanto entrenar y que acaba no relacionándose con nadie más que con su mundillo», explica. Cuando alguien habla siempre de lo mismo, de los últimos modelos de pulsómetros o de las nuevas ruedas ultraligeras de la bici, es momento de preocuparse, opina Zamora. También hay, por supuesto, beneficios psicológicos. «Cada hito que se consigue supone un refuerzo de la autoestima», explica Eva Parrado, que además de psicóloga es atleta. El hecho de que con la bicicleta, con los patines o corriendo «ni se gane ni se pierda, porque cada cual compite contra sí mismo», fideliza.

EL NEGOCIO Una nueva excusa para hacer turismo

Al amparo de este fenómeno han florecido los sitios de internet en que los aficionados se dan cita, comparten experiencias y organizan nuevas pruebas -son la versión 2.0 de los antiguos clubs y asociaciones deportivas-, han aparecido también agencias de viajes especializadas que organizan la participación del cliente en carreras internacionales -el maratón de Nueva York es un clásico- y han proliferado las superficies comerciales. «El aumento de ventas es notable desde hace tres años y, en los últimos tiempos, se han disparado las de pulsómetros y relojes con GPS», explica Jose Gómez, de la tienda Bikila de Barcelona, dedicada al atletismo.

También apuestan por el turismo deportivo ayuntamientos de poblaciones más pequeñas. ¿Ejemplo? «La Mitja de Granollers, que atrae a familias enteras durante dos días», dice Pere Garcia, concejal de Deportes del municipio. «El 50% de los participantes en el triatlón de Barcelona son de fuera de la ciudad, lo que supone un negocio para el turismo», destaca Carles Vallés, coordinador de eventos deportivos en el Institut Barcelona Esports (IBE).

EL FUTURO Empresas que se convierten en clubs

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Cada vez más, «las empresas valoran que sus empleados practiquen deportes, porque denotan perseverancia y esfuerzo de superación, dos valores que se trasladan a la actividad laboral», observa Eva Parrado. De hecho, cada vez más multinacionales implantadas en España están creando clubs de atletismo para sus trabajadores. «Correr es también una buena terapia contra el estrés e incluso contra la depresión», indica Marc Hurtado, licendiado en INEF y entrenador personal.

Para Marcel Zamora harían falta también más pruebas destinadas a los atletas infantiles, «como en Suiza y Francia», tanto para cultivar la base como para que el actual auge del deporte no se pierda como si fuera «una moda pasajera».