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Pesadilla entre rejas

Una risa exculpatoria

Un peritaje realizado por expertos del Forensiclab de la UPF pone de relieve las diferencias entre la voz y el modo de hablar de Óscar Sánchez y los del presunto narco que lo suplantó

ANTONIO BAQUERO
BARCELONA

Si algo recuerdan de Óscar Sánchez sus vecinos de Montgat es precisamente su risa: un ji-ji-ji-ji-ji característico. Ahora, ese modo de reír, o mejor dicho, la diferencia entre la particular risa de Óscar y la de la persona que suplantó su identidad, es uno de los elementos en que se basan los peritos del laboratorio de Lingüística Forense (Forensiclab) de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) para dictaminar que no coinciden la voz del lavacoches de Montgat y la del narco que se hizo pasar por él y que investigaban las autoridades italianas.

Los expertos analizaron «los distintos patrones de las risas utilizados por el hablante de la voz dubitada [el presunto narco] y de la voz indubitada [Óscar]». El resultado es que «el elemento vocálico de la risa de la voz dubitada es parecido a una vocal [e], mientras que el elemento vocálico en la voz indubitada es claramente más cerrado y anterior (parecido a una [i])». Es decir, tecnicismos al margen, Óscar se ríe ji-ji-ji-ji y el presunto narco que le suplantó je-je-je-je.

Grabación en Nápoles

A petición del abogado de Óscar, los expertos del Forensiclab Jordi Cicres y Núria Gavaldà han elaborado un peritaje de las voces de Óscar y las grabaciones telefónicas del presunto narco, al que la Policía Nacional identificó como el ciudadano uruguayo Marcelo Marín, y han concluido «que existe una posibilidad alta de que ambos hablantes sean distintas personas». De la escala de valoración que plantean, usan un «-4», el valor que indica la mayor diferencia.

La fiscalía general de Nápoles ha presentado un peritaje de voz en que también se señala que la voz de Óscar Sánchez y la de la persona que habla por un teléfono a su nombre no coinciden. Ambos dictámenes son clave para lograr la libertad de Óscar, ya que fue condenado por un peritaje de voz que señaló que su voz y la del hombre que hablaba por el teléfono eran la misma. En base a eso, en mayo, la jueza Federica Colucci consideró que el lavacoches era el narco y que no había error de identificación.

Para realizar su informe, de 28 páginas, al que ha tenido acceso EL PERIÓDICO, ambos expertos del Forensiclab de la UPF se desplazaron el 23 de septiembre a la prisión de Poggioreale, en Nápoles, para grabar en persona la voz de Sánchez. El resultado fue una grabación de alta calidad de 58 minutos y 40 segundos en la que se oye al lavacoches leer unas frases que contienen todos los sonidos posibles del español y una serie de frases contenidas en las grabaciones del teléfono usado por el presunto narco.

Los expertos encuentran «diferencias significativas» en la frecuencia fundamental, que es la rapidez con que las cuerdas vocales de un individuo vibran; así como en la forma de pronunciar las vocales i, e y a. Además, se detecta un seseo por parte del presunto narco. «Las diferencias con el hablante indubitado [Óscar] son evidentes»,dice el informe.

Cicres y Gabaldà señalan que en la voz de las grabaciones policiales «se detectan características del español latinoamericano (concretamente de Uruguay), mientras que en la voz indubitada las características lingüísticas muestran propiedades del español de Andalucía».

«Rebuena persona»

Cicres y Gavaldà ponen de relieve que el presunto narco usa varias palabras muy comunes en el dialecto uruguayo y que no se usan en castellano. Así, destacan que suele referirse a sus interlocutores usando la expresión guacho y guachito, vocablos que significan niño pequeño y que se usan en zonas de Uruguay. Además, emplea el verbo clavar como sinónimo de tener relaciones sexuales; dice acá en lugar de aquí,y usa el re- como superlativo («rebuena persona»).