La visita del Pontífice a Madrid

La marcha de indignados con el Papa enrarece la cita de jóvenes católicos

La manifestación, autorizada por el Gobierno, ha sido tachada de inoportuna e irresponsable por la Iglesia

Ateos, cristianos de base y simpatizantes del 15-M protestarán mañana contra el gasto público del evento

Un cartel crítico con la visita del Papa presidía ayer una asamblea de indignados celebrada en la Puerta del Sol.

Un cartel crítico con la visita del Papa presidía ayer una asamblea de indignados celebrada en la Puerta del Sol. / EFE / CHEMA MOYA

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ANTONIO M. YAGÜE
MADRID

Un frente de ateos, laicos, cristianos de base, activistas gais y miembros del movimiento del 15-M, que celebra tres meses de existencia, amenaza con deslucir la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Madrid, que se inicia hoy con una multitudinaria misa en la plaza de Cibeles celebrada por el cardenal Antonio María Rouco Varela junto a los obispos españoles. A esta «gran movida católica», en palabras de Rouco, le seguirán 300 actos culturales y una docena de actos con el Papa, a los que acudirán 500.000 peregrinos llegados a la capital, que se espera que se conviertan en un millón a finales de semana.

La primera y principal amenaza para la euforia católica surgirá de la marcha anti-Papa que mañana, víspera de la llegada de Benedicto XVI, recorrerá las calles céntricas de Madrid para censurar el gasto público que comportará la JMJ. La protesta, tachada de inoportuna e irresponsable por los organizadores de la jornada y la jerarquía católica, ha sido autorizada por el Gobierno porque «garantizar el derecho a manifestarse» es su «obligación», argumentó ayer el portavoz del Gobierno, José Blanco. Católico declarado, consideró necesario autorizar el itinerario para «dar satisfacción a todos».

SEGURIDAD GARANTIZADA / Temerosos de que pueda empañar la imagen de la JMJ, los organizadores y la jerarquía católica han criticado con dureza la autorización y hacen responsable al Gobierno de posibles incidentes. «La seguridad está plenamente garantizada por 10.000 policías, uno por cada 150 asistentes a la JMJ», resumió la delegada del Gobierno, Dolores Carrión.

La marcha, que pasará por Sol pero sin poder detenerse en la emblemática plaza de los indignados del 15-M, contará con la participación de «miles de ciudadanos, más de los que espera el Gobierno», aseguró Luis Vega, presidente de Asociación Madrileña de Ateos y Librepensadores (AMAL), una de las 120 asociaciones convocantes.

El grueso de los indignados del 15-M, que «asistirán de modo particular y por su cuenta», se sumará a la protesta. Al acabar la marcha, estudiarán en una asamblea las acciones que desarrollarán en los próximos días. «Hay quien rechaza la visita y la recepción de fondos públicos y que puede llevar a cabo ciertas acciones, pero se trata de un movimiento heterogéneo, que cuenta con unos objetivos que van mucho más lejos, en el que hay gente que respeta las creencias religiosas. Y, por encima de todo, somos un movimiento pacífico», comentó Nacho, uno de los coordinadores de comunicación.

Sin embargo, algunas asambleas de barrio han aprobado acudir en bloque a la marcha. Como las de Moratalaz y Móstoles. Un indignado explicó tras la asamblea celebrada el viernes en esta última localidad madrileña que prevén llevar a caboperformances (acciones artísticas) y corear lemas como «menos crucifijos y más trabajos fijos» en las proximidades del aeródromo de Cuatro Vientos, escenario de la gran vigilia del fin de semana y de la misa dominical de clausura.

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CRÍTICAS CRISTIANAS/ La Federación Estatal de Lesbianas y Gais, Transexuales y Bisexuales también proyecta llevar a cabo la celebración de unabesadaen las inmediaciones del Papa y realizar unflashmob(acción de movilización instantánea) durante la misa al aire libre en Cibeles. «Esta visita tan ostentosa es un ejemplo de lo lejos que está la jerarquía de su propio Dios», subrayó Juan Antonio Férriz, coordinador de asuntos religiosos.

«Así no queremos que venga Benedicto XVI», coinciden Evaristo Villar, portavoz de Redes Cristianas, que agrupa a 150 organizaciones de curas seglares, laicos y religiosos, y el Foro de Curas de Madrid, que reúne a 120 sacerdotes de otras tantas parroquias. Censuran el alto coste de la visita del Pontífice, lamentan la alianza entre la Iglesia y el poder económico y apoyan sin reservas la protesta.