carga contra la españolidad del movimiento

Carod-Rovira pide a los indignados que "meen" en España

"¿Qué credibilidad tiene la indignación de una gente la mitad de los cuales está en contra del derecho de autodeterminación?", dice el exvicepresidente de la Generalitat

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EUROPA PRESS / Barcelona

El exvicepresidente de la Generalitat y exlíder de ERC Josep-Lluís Carod-Rovira ha pedido a los indignados que "meen" en España.

En un artículo en el portal Nació Digital, Carod resalta que los indignados han sobresalido por su españolidad: "Tienen, como españoles, todo el derecho del mundo a indignarse. Pero si quieren hacerlo, como españoles, lo mejor es que no se equivocasen en el mapa y se manifiesten, se indignen, meen, pinten, chillen e insulten, allí donde les corresponde, en su país", España.

"Han pintado sus pancartas mayoritariamente en castellano y se han expresado públicamente en este idioma (...) para no dejar entrar el nacionalismo en la acampada", ha indicado.

Agentes del CNI

En el movimiento del 15-M, Carod ha resaltado que hay mucha gente de buena fe, y se ha preguntado: "¿Es cierto que, como se apunta en algunos ámbitos, que entre los indignados (...) hay algunos infiltrados que son agentes del CNI y que tienen como objetivo dar internacionalmente la imagen negativa al mundo que se está dando de Catalunya?".

"¿Qué credibilidad tiene la indignación de una gente, la mitad de los cuales está en contra del derecho de autodeterminación? ¿Cómo entender que Falange se haya adherido formalmente a la concentración?", se ha preguntado Carod.

Movimiento "de pacotilla"

Según Carod, los indignados hacen el juego al nacionalismo español, por lo que ha pedido que se deje de ser cómplice de un movimiento que ha calificado de "indignación de pacotilla".

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"Siendo españoles, motivos para indignarse no es que falten. Si yo fuese español, que no es el caso, me habría indignado seis siglos antes", ha resaltado.

Carod ha criticado el incivismo de los indignados por acampar en la plaza de Catalunya, utilizar los jardines públicos como urinarios, pintar el monumento al presidente Francesc Macià y dar una imagen de Catalunya "marginal, chabacana y basta".

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