Publicada en El Periódico el día 31 de mayo

La coartada de Óscar

La voz grabada del narcotraficante que la justicia italiana atribuye a Sánchez suena distinta de la suya

Los exjefes del catalán preso en Italia afirman que estaba en Montgat cuando se cometieron los delitos

Un trabajador en la empresa Rogi de Montgat, donde trabajó Óscar, ayer por la tarde.

Un trabajador en la empresa Rogi de Montgat, donde trabajó Óscar, ayer por la tarde. / CARLOS MONTAÑÉS

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M. CATANZARO / A. BAQUERO

Óscar Sánchez, el vecino de Montgat (Maresme) que ha sido condenado por un tribunal de Nápoles a 14 años por narcotraficante, tiene una coartada que nadie examinó ni en el juicio ni antes de extraditarlo a Italia, donde está preso pendiente de un nuevo proceso en el que puede volver a ser condenado. Los exjefes de Sánchez afirman que este estaba trabajando en Montgat la mayoría de los días en que, según las autoridades italianas, se encontraba en Italia organizando pases de cargamentos de droga. Y apoyan su testimonio en las hojas de salario del condenado, a las que ha tenido acceso EL PERIÓDICO.

La policía y la justicia italianas acusan a Sánchez de ser enlace en Catalunya para el tráfico de drogas entre cárteles de Sudamérica y la Camorra napolitana. A partir de una serie de reservas de hoteles hechas a nombre del detenido, los Carabineros y la Guardia de Finanzas sostienen que en el año 2005 Sánchez estuvo cinco veces en Italia: en Roma, Florencia y San Remo, y en el 2006, en otras tres ocasiones en Florencia, Salerno y Nápoles. Sus amigos y excompañeros, sin embargo, consideran que fue víctima de una suplantación de identidad por parte de un narco que usó su DNI y un teléfono a nombre del preso para sus actividades delictivas.

LAS NÓMINAS De las ocho fechas, en seis tiene coartada. Tanto sus exjefes en la Cordelería Rogi, donde trabajó desde el 2003 hasta febrero del 2006, como los del túnel de lavado donde estuvo empleado después han mostrado sus nóminas. Y ahí no constan ni bajas, ni permisos en los días en que se supone que estaba de tratos mafiosos en Italia, y que tampoco eran época de vacaciones. «Si hubiera pedido un permiso sin sueldo o una baja para irse de viaje constaría aquí. Y aquí sale que trabajó todos esos días», comenta Josep Gili, propietario de la cordelería, en cuyas nóminas queda escrito que Sánchez recibía incluso un plus por puntualidad. Solo en dos fechas Óscar no tiene coartada: un domingo, en que no trabajó por ser festivo, y un día de agosto en el que tuvo vacaciones.

Lo mismo ocurre en las fechas en las que trabajaba en el túnel de lavado. El 14 de abril del 2006, cuando según la investigación italiana Sánchez estuvo en Salerno para coordinar la entrega de 74 kilos de cocaína, la propietaria del autolavado asegura que se hallaba en su trabajo.

La inculpación de Sánchez se basa en unas grabaciones de un móvil que está a su nombre y con el que habla alguien organizando pases de droga. Para la justicia italiana, eso prueba que el narco es Óscar Sánchez. Pero las voces del narco y de Óscar no parecen coincidir. EL PERIÓDICO ha tenido acceso a las grabaciones de las conversaciones que presuntamente mantuvo Sánchez para organizar esos pases de droga, así como al peritaje de voz que se le hizo en Italia.

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ACENTO Y GIROS En las grabaciones, se percibe que el narco tiene acento sudamericano y usa expresiones y giros no habituales en España, como guacho o guachito. EL PERIÓDICO reprodujo esas grabaciones ante conocidos de Óscar, que opinaron sin ningún género de dudas que esa no es su voz. «Este no es Óscar. Estoy totalmente segura. Además, Óscar tiene una voz muy nasal y característica», dijo Ana, la propietaria del túnel de lavado.

Pero el peritaje judicial italiano concluyó que ambas voces corresponden a la misma persona. La condena se basa en ese peritaje. El perito, Roberto Porto, señaló que la voz de Sánchez coincide en un 95% con la del autor de las llamadas. El argumento es la coincidencia del sonido de las consonantes oclusivas sordas (p, t, q y otras) y la presencia en ambas voces de un balbuceo consistente en repetir el inicio de una palabra o una frase: «De-la- de-la mañana» o «Ya-ya tengo la documentación». El perito dijo que solo el 0,8% de los adultos hablan así y reforzó su conclusión con un análisis espectrográfico de voz.