27 oct 2020

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INICIATIVA PIONERA PARA FUMAR A CUBIERTO

Irreductibles del humo

Una taberna de estilo inglés abre el primer club de fumadores de Lleida

Salut ya ha avisado de que mirará con lupa la sociedad

R. M.
lLLEIDA

«Vengo porque me gusta fumar». Patricia Trens ya tiene un lugar donde echar un pitillo mientras toma una copa (que debe entrar ella, pues la ley antitabaco prohíbe la presencia de camareros) con amigos sin estar a la intemperie, cuando acaba su trabajo como teleoperadora. Desde el martes es socia del Club Privat de Fumadors City Arms, el primer club de fumadores de Lleida.

Los hermanos Paco y Jesús Echeverría, propietarios de la taberna inglesa que da nombre a la sociedad, montaron hace un año un club de fumadores de habanos anexo al bar, en el que solían organizar catas de puros. El espacio les sirve ahora para acoger el nuevo club, que cuenta con una decena de socios. Son clientes fieles del local como Patricia Polo, que se ha afiliado «para poder tener un espacio de ocio donde fumar».

Una inmensa caricatura de Groucho Marx fumando un puro domina una de las paredes del local, al que se accede por la calle y también desde el propio pub a través de una puerta que, no obstante, presenta un pequeño cartel que prohíbe la entrada.

Con los primeros carnets de socios repartidos, la Conselleria de Salut ya ha mostrado suspicacia. Paco Echeverría cuenta que la Administración les ha advertido de que mirará con lupa el club porque teme que algunos locales intenten camuflar bajo esta excepción a la norma antitabaco zonas reservadas a fumadores. La conselleria enviará pronto inspectores.

Jesús Echeverría está abierto a cualquier sugerencia. Todo por poder dejar de hacer de policía entre los clientes de la tarde noche. «A finales de año preguntamos cómo teníamos que hacerlo -explica-. Nos dijeron que vendrían a partir del 20 de enero, pero ya nos han llamado». De momento, Salut ha insinuado la posibilidad del cierre de la puerta que enlaza la sede de la nueva sociedad con el pub.

El Club Privat de Fumadors City Arms ya tiene escrtitura de constitución y estatutos y está en trámite de registro. Sus socios, por una cuota de 10 euros anuales, podrán utilizar la sala, a la que podrán entrar bebidas de fuera, entre las 17.30 y las 02.30 horas.

Policías a la fuerza

Con la contribución de los abonados los fundadores piensan financiar catas de tabaco, charlas sobre la adicción o sesiones de hipnosis para dejar el tabaco.

Los Echeverría dicen haber notado una caída de las ventas en su bar con la prohibición de fumar. Y la nueva ley les está obligando, explican, a actuar como policías. La Guardia Urbana visita las zonas de ocio en las que los vecinos se quejan del ruido que hacen los fumadores en la calle a altas horas de la noche.

La creación de la sociedad es vista con simpatía por muchos fumadores. El alcalde de Lleida, Àngel Ros (PSC), aficionado a la pipa, consideró ayer lógico que salgan iniciativas, dentro de la legalidad, para quienes quieran seguir fumando. «Yo con la nueva ley antitabaco ya fumo menos», afirmó.