EL CAOS EN LOS AEROPUERTOS

Zapatero justifica el estado de alarma, que sopesa prorrogar, porque no había otra alternativa

La oposición arremete contra los controladores pero también acusa al Gobierno de imprevisión

Zapatero junto a Rubalcaba, antes del debate de hoy en el Congreso.

Zapatero junto a Rubalcaba, antes del debate de hoy en el Congreso. / JOSÿ LUIS ROCA

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PATRICIA MARTÍN / JUAN RUIZ SIERRA / Madrid

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha justificado hoy la declaración del estado de alarma con el argumento de que el plante "súbito, masivo y simultáneo" de los controladores aéreos durante el pasado fin de semana provocó la "paralización de un servicio público esencial para la comunidad", con la omisión "radical" del ejercicio del derecho a la huelga y provocando con ello una "situación de calamidad pública y riesgo de desabastecimiento".

"No resulta exagerado afirmar que la situación generada, por la intensidad y la extensión de sus efectos, y por el modo en que se desencadena, en abierta rebeldía con el Estado de derecho, con sus normas e instituciones, originando una considerable y creciente alarma social, suponía una afrenta al orden público constitucional y como tal había que abordarla", ha añadido Zapatero durante el pleno del Congreso dedicado a los sucesos del pasado viernes, cuando la mayoría de los controladores abandonaron sin previo aviso sus puestos de trabajo, provocando el cierre del espacio aéreo español durante casi 24 horas.

El jefe del Ejecutivo, durante un debate de buen tono pero no exento de críticas, ha hecho un relato pormenorizado de las medidas que fue tomando el Gobierno antes y después del motín de los técnicos aéreos y ha concluido que antes de la declaración del estado de alarma el Gobierno "agotó las alternativas menos gravosas, adoptó una declaración estrictamente limitada del estado de alarma, la rodeó del máximo posible de garantías y concretó las medidas a aquellas necesarias para poner fin a la grave alteración del servicio de transporte aéreo, extraordinariamente grave, que vivimos el pasado viernes".

No había más alternativa, según Zapatero, que la declaración del estado de alarma. Un estado que el Gobierno sopesa prorrogar atendiendo a las circunstancias. "Vamos a mantenerlo y en su caso prorrogarlo para que la seguridad y la tranquilidad estén garantizadas. No estaremos ni un día más ni un día menos en estado de alarma de lo que España necesite", ha dicho el jefe del Ejecutivo en su primera réplica a los grupos de oposición, que han condenado sin matices la actitud de los controladores pero también han acusado al Gobierno de "imprevisión" por no haber sabido anticiparse al paro salvaje del colectivo y haber aprobado el decreto ley sobre cómputo de sus jornadas laborales en una fecha tan sensible como la del pasado viernes, en vísperas del puente de la Constitución.

Los argumentos de Rajoy

El líder del PP, Mariano Rajoy, ha dejado clara su oposición al plante de los controladores, después de que algunos socialistas hayan acusado al PP de connivencia con los técnicos, pero ha reprochado al Ejecutivo que aprobara el viernes el decreto que encendió al colectivo. Por una posible "imprevisión, imprudencia o por una combinación de ambas", ha apostillado.

Rajoy ha acusado al ministro de Fomento, José Blanco, de haber publicitado la pasada primavera que el conflicto laboral con los controladores estaba solucionado cuando no era así. Según Rajoy, Blanco es un ministro "a tiempo parcial, que se dedica a lo que no se tiene que dedicar y, por ello, no se dedica a lo que se tiene que dedicar. Es decir, gestionar con eficacia las tareas propias de su ministerio, en lugar de desplazar, con insidias, sus fracasos a la oposición".

El presidente del PP, por último, ha situado la raíz del problema en la inacción de Fomento en los últimos meses, al no haber actuado, en su opinión, cuando los controladores decían que iban a agotar su número de horas de trabajo anuales antes de que se acabase el 2010. "Los controladores fueron acabando sus horas sin que el ministerio hiciese nada. Y así, el pasado viernes aprobaron, deprisa y corriendo, el real decreto", ha opinado el líder de la oposición, que ha acusado al Ejecutivo de no haber creado las plazas de controladores que requería el aumento del tráfico aéreo en España a lo largo de los últimos años.

Es este un argumento que también aduce el denostado colectivo, y para Zapatero, no solo es falso --ha dado cifras que muestran que el número de operaciones por controladores es ahora menos que el que era en 1999--, sino que también supone ponerse del lado de los controladores. "No haga defensa de quienes no han querido acatar la ley", le ha contestado el presidente, para quien la actual crisis aérea no se debe "a un conflicto laboral o a una huelga", sino a "una desobediencia".

El modelo aeroporturario

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Tanto Josep Antoni Duran Lleida, de CiU, como Joan Ridao, de ERC, han señalado al centralizado modelo de gestión aeroportuaria como causante de lo ocurrido el pasado puento. "Lo que está ocurriendo es consecuencia de perpetuar la centralización de los servicios aeroportuarios. Mientras siga siendo así, España continuará siendo un país de segunda, sino de tercera o de cuarta, que es lo que ha sido estos días", ha sostenido el portavoz de la federación nacionalista. "La madre de todos los problemas es el modelo de gestión aeroportuaria", ha señalado el republicano.

Gaspar Llamazares, de IU-ICV, ha sido el más crítico con la gestión que el Gobierno ha hecho de esta crisis. En su opinión, ni el estado de alarma ni la militarización de las torres de control tienen "cobertura legal". "Se les ha ido la mano. Han sobreactuado", ha concluido.