conclusiones del 'informe pisa' 2009

Catalunya aprueba en comprensión lectora, matemáticas y ciencia

Educació atribuye la mejora al esfuerzo docente y a las pruebas de competencias

El nivel del alumnado de 15 años supera la media de la OCDE tras la caída del 2006

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RAFA JULVE / Barcelona
ANTONIO M. YAGÜE / Madrid

El Informe PISA, la radiografía educativa de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) que hace cuatro años dejó a Catalunya en muy mal lugar, sitúa ahora a esta comunidad autónoma en la parte media alta de una clasificación en la que han participado 65 países. Los estudiantes catalanes de 15 años han obtenido en esta ocasión unas puntuaciones superiores a las de la media de la OCDE tanto en comprensión lectora como en ciencias y matemáticas. En el global de España también han mejorado los resultados, aunque siguen en la zona media baja de la clasificación.

«Hacemos una valoración francamente positiva en el balance del mandato. Hoy, Catalunya puede confiar más en su educación», proclamó el conseller en funciones de Educació, Ernest Maragall, en la presentación de los datos referentes a Catalunya. Los motivos para lanzar tal sentencia los halló en tres apartados. En el principal aspecto abordado por el análisis de la OCDE -si los estudiantes entienden lo que leen-, los alumnos catalanes han alcanzado a los de países como Suecia y Alemania con una nota de 498 puntos, 21 más que en el 2006. En la competencia matemática, la evolución es de ocho puntos, y en la científica, de seis.

SIMILAR AL DEL 2003 / Estos resultados, podría razonar el futuro conseller cuando hojee el informe, no son muy diferentes de los del 2003, cuando el tripartito relevó a CiU en el Govern. Entonces, la única nota discordante la daba la comprensión lectora, que estaba 15 puntos por debajo de ahora. En cambio, en matemáticas solo se estaba a dos puntos, y en ciencias, incluso cinco por encima.

Maragall le respondería lo que manifestó ayer, que pese a que «estos han sido los años de mayor exigencia de cambio sociológico» a raíz del boom de la inmigración, este fenómeno «no ha tenido efectos negativos en la progresión del sistema educativo y, ni mucho menos, en el alumnado autóctono». En este sentido, el conseller en funciones admitió que la diferencia de resultados entre los estudiantes «nativos» y los recién llegados es de unos preocupantes 83 puntos en comprensión lectora, «pero habría que mirar cuáles son las puntuaciones que sacan en el informe sus países de origen». Perú, por ejemplo, 370. Rumanía, 424.

El presidente del Consell Superior d'Avaluació del Sistema Educatiu, Jorge Calero, secundó a su superior en este razonamiento y justificó por qué, en pleno aumento de la llegada de inmigrantes, en el 2006, se produjo una fuerte caída en comprensión lectora. «La OCDE reconoció que había cambiado la metodología en las pruebas y eso repercutió negativamente en todas las autonomías», argumentó. No mencionó que en el 2009 muchos alumnos procedentes del extranjero ya llevaban años integrados en el sistema educativo, pero sí insistió en que «se ha reducido el porcentaje de estudiantes en riesgo de fracaso escolar» y atribuyó el avance a la «consolidación de las evaluaciones continuas de competencias básicas, al esfuerzo de los centros educativos y los profesores y a las políticas educativas».

REDUCIR LA EUFORIA / Menos euforia exhibió el pedagogo Gregorio Luri al conocer las conclusiones del Informe PISA. «Me alegro y quiero creer que hay un cambio de tendencia, pero tenemos que ser prudentes con estos datos porque la evaluación de sexto de primaria no nos dice lo mismo». Según esas pruebas, efectuadas el curso pasado, un tercio de los escolares de 12 años no comprenden lo que leen. Es decir, unos resultados mucho menos halagüeños que los que ofrecen en el análisis de la OCDE los chavales de 15 años. «Además de la diferencia de edad, hay que tener en cuenta que nuestras pruebas de competencias son más exigentes», se justificó Calero.

Hablando de exigencias, la secretaria de educación de CCOO-Catalunya, Montse Ros, reclamó «que se siga poniendo dinero» porque los alumnos que ahora tienen 15 años estudiaron muchos cursos en aulas que no estaban tan «masificadas» como ahora. «Si no hay más inversión, tendremos problemas en los próximos años», alertó.

MUCHOS REPETIDORES / Problemas ya está teniendo el conjunto de España, cuya lenta progresión le impide alcanzar la media de los países desarrollados. Tras hablar de «estabilidad», el Ministerio de Educación apuntó que la nota española sería similar a la del resto de países de nuestro entorno si no estuviera lastrada por el impacto de los repetidores, un fenómeno que no se da en otros lugares. El 36% de los españoles de 15 años repite curso, frente al 5% de Finlandia. El secretario de Estado de Educación, Mario Bedera, afirmó que hay que plantearse un cambio porque «el sistema de repetición no es la solución, ya que los repetidores tienen unos niveles muy bajos».

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Al contrario que la conselleria, el Gobierno apuntó el peso negativo del alumnado inmigrante, con notas inferiores durante el periodo de integración. «Estos alumnos eran un 2% en el 2000; ahora son el 10%. El esfuerzo por integrarlos ha sido mayor que el de otros países con mejores calificaciones», dijo Bedera.

Otro dato preocupante es que solo el 3% de los escolares están en los niveles más altos de resultados, frente al 8% de media de la OCDE. «España es el último país de Europa en mejores estudiantes. Hoy es un número, pero en unos años será un desastre», comentó José Manuel Lacasa, director del Instituto de Investigación Educativa. En Catalunya, también Maragall admitió que en el apartado de la excelencia es donde queda «margen de mejora», puesto que solo hay un 5% de alumnos en ese nivel. «Si sabemos que la riqueza la produce la excelencia, estamos matando nuestra economía cara al futuro», apostilló Lacasa.