Tradiciones sin fronteras

Los artistas flamencos confían en una mayor difusión de su arte

Reclaman mayor presencia del género en la enseñanza y en los escenarios

Los intérpretes celebran «por fin» el reconocimiento de una tradición universal

José Mercé, en una actuación.

José Mercé, en una actuación.

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MARTA CERVERA
BARCELONA

Aunque muchos consideran que el reconocimiento otorgado por la Unesco al flamenco llega tarde, los intérpretes de este género celebraron ayer que «por fin» sea Patrimonio Intangible de la Humanidad, distinción que ya tenían el fado y el tango. «La noticia es extraordinaria porque se ha oficializado la importancia de este arte universal», destacó Carmen Linares, la gran dama del cante. Espera que a partir de ahora «se valore la calidad musical del flamenco, que se proteja y que tengamos ayuda para que no se pierda». «Hay que celebrar que finalmente  la Unesco haya dado este gran paso para este arte sin fronteras y del mundo entero desde hace mucho tiempo», declaró el cantaor madrileño Diego el Cigala.

Mientras, su colega el onubense Arcángel pide que se aplique al jondo tanto rigor como imaginación, ya que lo importante ahora es aprovechar el espaldarazo de la Unesco para divulgar el flamenco. «Espero que haya un cambio y que este arte que viaja por todo el mundo pueda entrar en circuitos que hasta ahora se le han resistido, como escenarios de las músicas de muchos países y de teatros muy potentes», señaló. Y también reclamó una mayor presencia «de esta música genuinamente española y particularmente andaluza» en centros educativos. «Como españoles deberíamos tener unos conocimientos básicos sobre el flamenco, ya que antes de ser Patrimonio de la Humanidad es patrimonio nuestro».

En esta línea el realizador aragonés Carlos Saura, que el próximo viernes estrena el filme Flamenco, Flamenco, recordó: «En España todavía hay mucha reticencia y no sé por qué, porque el flamenco es lo mejor que tenemos. Artistas como Farruquito, Manolo Sanlúcar, Paco de Lucía o José Mercé son nuestros pavarottis. Son como los grandes solistas de violín y de violonchelo del mundo; son únicos».

MÁS TRABAJO / «Ya era hora», proclamó la veterana bailaora Cristina Hoyos, directora del Ballet Flamenco de Andalucía. «Es un reconocimiento justo y lógico», añadió, consciente de que «cuanto más apoyos tenga el flamenco, más reconocido conseguirá ser mundialmente, como es lógico, y más se interesará la gente por él, lo que repercutirá en el trabajo de todos».

Al bailaor Farruquito la noticia le pilló camino de Barcelona, donde está promocionando el espectáculo Esencial, que el 25 de noviembre presentará en el BTM, invitado por el Ciclo Catalunya Arte Flamenco. Para él la distinción «significa algo muy bonito, aunque debería haberse conseguido hace mucho tiempo. Sin duda, esto supondrá un buen impulso y reconocimiento para este gran arte», declaró.

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A José Mercé el comunicado de la Unesco le provocó «una hemorragia de satisfacción muy grande», aunque no cree que ahora el flamenco se vaya a poner de moda. «El flamenco es eterno», sentenció el cantaor. Y su compañero de profesión El Lebrijano opinó: «Ahora les toca a los artistas jóvenes recoger la antorcha y salir corriendo». Otro que se alegró con la noticia fue Tomatito, que acaba de ganar un Grammy Latino por Sonanta suite, grabado con la Orquesta Nacional de España. «Ya era hora de que este arte ocupara el lugar que le corresponde», dijo el guitarrista que se dio a conocer con Camarón de la Isla y que se ha convertido en un solista de primer orden. «El flamenco es la música más importante del siglo y ya está bien de que se haya dado  tanta importancia a cosas que no la tienen y se haya ignorado algo tan auténtico como el jondo», añadió.

Sara Baras recordó que el flamenco estuvo «muy desprestigiado» en una época. «Aun teniendo unos artistas increíbles, había quienes no consideraban esto como un arte, y yo creo que lo ha sido siempre», lamentó la bailaora, embarazada de tres meses, que animó a todo el mundo a celebrar la distinción «cantando y bailando a todas horas».