MEDIOAMBIENTE

El abandono rural impulsa el pino negro por todo el Pirineo

El crecimiento es mayor en las zonas más despobladas y también en las más turísticas

El 'Pinus uncinata', típico de la montaña, ocupa antiguos prados y terrenos de cultivo

Piña de pino de negro.

Piña de pino de negro.

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ANTONIO MADRIDEJOS
BATRCELONA

La superficie ocupada en Catalunya por el pino negro oPinus uncinata, una conífera característica de la montaña pirenaica, ha aumentado un 16% en Catalunya en el último medio siglo en un proceso paralelo y simultáneo al abandono de las actividades agrícolas y ganaderas tradicionales. Cuanto mayor ha sido el despoblamiento de los pueblos, mayor ha sido el avance de los pinos.

Así lo ha constatado un estudio elaborado por investigadores del Centre Tecnològic Forestal de Catalunya (CTFC), situado en Solsona, a partir del análisis de más de 200 fotografías aéreas tomadas en los años 1956 y 2006. El trabajo se realizó en toda el área de distribución del pino negro en el Pirineo catalán, desde la Alta Ribagorça hasta el Ripollès, lo que representó más de 80 municipios y una superficie de 6.010 kilómetros cuadrados.

El estudio muestra en primer lugar que el pino negro, que en 1956 ocupaba 55.000 hectáreas, se extiende ahora por más de 64.000, lo que supone una ganancia cercana a las 9.000 hectáreas. La mayor parte de la expansión se ha documentado en laderas de orientación norte y a una altura relativamente baja. «Un ejemplo típico de progresión sería en terrazas de montañas que dejaron de utilizarse como pastos», explica Lluís Coll, investigador del CTFC y uno de los coautores del trabajo. Hace medio siglo, los pinos negros estaban presentes en esas zonas de forma esporádica, pero ahora las han colonizado por completo. Además, no solo ha crecido la superficie de pinos, generalmente a costa de prados y cultivos cercanos, sino que los bosques tienen ahora más densidad de pies por hectárea, prosigue Coll.

El estudio, cuyos resultados se han publicado en la revistaGlobal Ecology and Biogeography, forman parte de la tesis doctoral de Aitor Améztegui, que estudia la dinámica de los bosques pirenaicos de pino negro. En el trabajo también ha participado Lluís Brotons. del mismo CTFC.

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PROCESO TOTALMENTE NATURAL / La investigación muestra una «marcada correlación» entre el proceso de colonización, lento pero firme, y los factores socioeconómicos. Por ejemplo, se ha constatado que un mayor despoblamiento equivale casi matemáticamente a un mayor avance del pino. «En los municipios con más pérdida de población el proceso es más intenso porque hay menos presión sobre el terreno –dice Coll–. Los espacios abiertos se van cerrando al decaer la actividad agrícola y ganadera». En cualquier caso, el proceso de expansión ha sido totalmente natural, no fruto de repoblaciones.

Sin embargo, quizá el resultado más sorprendente es que la colonización delPinus uncinatatambién ha sido muy intensa en las cercanías de los núcleos urbanos de cierta entidad. Se trata de zonas que han cambiado las actividades agropecuarias por el turismo de naturaleza y descanso. «Aunque pueda resultar extraño, elboom del sector terciario ha supuesto una reducción de la presión sobre el terreno», afirma Coll. El estudio no descarta que el aumento de las temperaturas experimentado en las últimas décadas haya influido en el avance del Pinus uncinata, pero en todo caso sería un motivo secundario, concluye el científico del CTFC. En principio, una dinámica de calentamiento lo llevaría hacia cotas más altas y frías, mientras que en las cotas más bajas sería sustituido por otras especies más templadas.