La votación del Parlament

La abolición de los toros proyecta al mundo la singularidad catalana

El respaldo de 32 diputados de CiU da al veto un triunfo rotundo por 68 votos a 55

Algunos diputados (en primer término) y decenas de simpatizantes de la causa antitaurina (al fondo, de pie) celebran el resultado de la votación, ayer.

Algunos diputados (en primer término) y decenas de simpatizantes de la causa antitaurina (al fondo, de pie) celebran el resultado de la votación, ayer. / albert bertran

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Óscar Toral
Óscar Toral

Periodista

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El tercio de muerte que la fiesta de los toros afrontaba ayer en el Parlament acabó con una estocada hasta la empuñadura. La iniciativa legislativa popular (ILP) por la abolición de la lidia salió a hombros al imponerse en la votación por un rotundo 68 a 55. Esos 68 diputados –32 de CiU, 3 del grupo del PSC, y todos los de ERC (21) e ICV (12)– no solo dieron la puntilla a más de 600 años de tradición taurina en Catalunya, al convertir la autonomía en la primera de la Península que prohíbe las corridas, sino que proyectaron al mundo la singularidad de la comunidad respecto del resto de España. Dos ejemplos: la cadena estadounidense CNN destacó «el papel jugado por el nacionalismo catalán en el voto», y la árabe Al Jazira aseguró que «esta decisión es un signo de la fractura creciente entre Catalunya y el resto del país».

Nada más conocerse el resultado, el president José Montilla salió al albero. «Yo he votado en contra de la prohibición porque creo en la libertad», declaró, antes de asegurar que «se equivocan» los que han hecho de este debate «el termómetro de las relaciones entre Catalunya y España».

MAS VOTÓ 'SÍ' / Minutos después saltó al ruedo Artur Mas: «He votado sí por conciencia, porque creo que Catalunya será mejor sin toros». El líder de la oposición, no obstante, reconoció el riesgo de que las maniobras del PP impidan que la abolición se haga efectiva en enero del 2012 como establece la ley. En cuanto a la posición de su grupo contraria a las corridas y favorable a los correbous, que ha alimentado la tesis de la carga nacionalista del debate, subrayó que «la muerte es la diferencia».

El portavoz de CiU y muñidor de la mayoría abolicionista de la federación, Josep Rull, destacó la dimensión internacional de la decisión, dado que ayer había más de 130 periodistas extranjeros en la Cámara. «Catalunya ha hecho un acto de singularidad y ha mostrado al mundo lo mejor de sí misma», proclamó.

En su intervención ante el pleno, Rull había intentado desligar la postura de su grupo de factores identitarios. Sin embargo, su oratoria no pudo ocultar lo obvio. «El resultado de la votación tiene mucho que ver con la voluntad de reafirmar las diferencias con España», destacó el también convergente Santi Vila, cabeza visible del ala taurina de CiU. Junto a él, rechazaron la prohibición los nacionalistas Xavier Crespo, Josep Grau y Joan Miquel Nadal (de CDC), y Ramon Espadaler, Antoni Fernández Teixidó y Anna Miranda (de Unió).

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PREOCUPACIÓN DEL PSC / En el bando del PSC primaba la pesadumbre. «Catalunya ha iniciado un camino delicado al empezar a prohibir cosas que afectan mucho a los sentimientos», lamentaba el taurino David Pérez. Los diputados de su grupo, al igual que los de CiU, contaban con libertad de voto: 31 rechazaron el veto –junto con los citados siete nacionalistas y el PP y el grupo mixto al completo–, tres votaron por la prohibición (Antoni Comín y Josep Maria Balcells, de Ciutadans pel Canvi, y Núria Carreras) y tres se abstuvieron (el conseller Antoni Castells, Joan Ferran y Rosa Maria Ferrer).

El resultado de la votación hizo buenos los pronósticos. Ahora los defensores de la lidia, que perdieron apoyos respecto de la admisión a trámite de la ILP, fían sus esperanzas en que el Constitucional les dé lo que el Parlament les ha negado.

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