Análisis

Perdona a tu pueblo, señor diputado

Una pareja antitaurina protesta en moto.

Una pareja antitaurina protesta en moto.

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Salvador Boix

Los aficionados a los toros tenemos derecho a existir. Como derecho tiene la tauromaquia a llevar una vida normal; en Catalunya, o donde fuera, siempre que los aficionados así lo quieran y con su asistencia a las corridas las sostengan.

Los aficionados catalanes hemos sufrido a lo largo de los últimos años los embates furibundos para abolir la tauromaquia de parte del Parlament de Catalunya, del Ayuntamento de Barcelona, de una ILP, dePilar Rahola,deKarmele Marchante,deAlaska,dePep Salay del señorJorge Wagensberg.

Hemos visto también cómo los líderes de la comunicación en Catalunya pasaban de nosotros si no era para dar la notita de nuestra inminente desaparición. Tenemos que soportar que personajes comoEsperanza AguirreyJordi Portabella saquen rentabilidad política de nuestra delicada salud. Nosotros, que únicamente pretendemos poder vivir y, en su caso, morir por nuestra cuenta, sin pedir un euro a la Administración catalana, a la que, por cierto, hemos advertido de los enormes costes económicos, sociales, morales y políticos que acarrearía la prohibición política de los toros, que pagaríamos todos los catalanes en plena crisis.

Por más que haya quien no nos quiera vivos, hoy la historia de nuestra plaza Monumental sigue su curso casi centenario. Nadie podrá borrar de la memoria de este país, ni por decreto, las grandes tardes en ella deBernadó, Chamaco, Paco Camino, OrdóñezyPaquirri. Y menos aún los triunfos deJosé Tomás,el torero que ha hecho redescubrir la grandeza y la emoción del toreo a los catalanes, aficionados o simples curiosos, y al mundo entero. Incluso a quienes nos han tenido arrinconados en el más absoluto y humillante de los vacíos durante tres décadas y que hoy, gracias a José Tomás,reconocen la grandeza sublime del arte de torear.

Lo penúltimo destacable fue queJosé María Manzanares bordó el toreo hace unos días y fue aclamado por 10.000 almas allí presentes.

Hasta aquí habremos llegado si el Parlament nos aniquila el 28 de julio –pasado mañana, miércoles– y uno no sabe ya cómo se podría detener el posible atropello. Intenté dirigirme a Dios Padre, pero estaba en los cielos. Solo me queda implorar a sus señorías el perdón para este pueblo, confeso de taurofilia desde hace 300 años.

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Señoras y señores diputados, con todo respeto me dirijo ustedes, que son personas inteligentes, justas y limpias, trabajadoras y eficaces, compendio de ética, integridad y respeto por los animales, plantas, transgénicos, zoológicos y líneas de muy alta tensión. Les suplico que nos indulten, que nos concedan la gracia, ustedes que las tienen todas. Les pido humildemente a sus señorías el perdón para los toros en Catalunya, aunque Catalunya no les vaya a perdonar jamás a ustedes haber permitido queMilletse forrara con dinero público porque no le controlaron como debían, por poner un ejemplo.

Porque solo de ustedes, lamentablemente, depende hoy el futuro de los toros en Catalunya, les suplico que nos hagan la gracia de dejarnos en paz de una puñetera vez. Se lo ruego.