El componente identitario del debate

El veto del toreo avista el día D enturbiado por la carga nacionalista

Varios diputados de CiU respaldarán la prohibición como represalia por el Estatut

ÓSCAR TORAL / Barcelona

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La iniciativa legislativa popular (ILP) por la abolición de los toros en Catalunya se gestó entre colectivos proanimales, pero pronto se vio enturbiada por una carga nacionalista que ha determinado su andadura. A dos días de que el Parlament remate la faena en una votación en la que el veto parte como favorito, el componente identitario ha ganado peso por los acontecimientos políticos. Un diputado de CiU muy implicado en el debate taurino lo admite sin tapujos: «Algunos de los nuestros respaldarán la prohibición con el planteamiento de que 'si ellos rechazan nuestro Estatut, nosotros nos cargamos sus toros'». Acto seguido, enfatiza que el abolicionismo de su grupo obedece por encima de todo a la defensa de los animales.

El presidente del Institut d'Estu-dis Catalans, Salvador Giner, subraya «el peso de que los toros sean un símbolo de la España eterna», lo que ha propiciado «que se olvide la tradición taurófila de Catalunya». Partidario de abolir las corridas –y los correbous, si por él fuera–, Giner entiende que  ese factor «ha tenido una influencia clara, pero difícil de cuantificar, en la recogida de firmas y en la posición de los parlamentarios».

LA DIVISIÓN DEL PARLAMENT / La deriva de la causa antitaurina se evidenció desde la toma en consideración de la ILP por parte de la Cámara catalana por 67 votos a 59. El tiralíneas nacionalista delimitó los bloques: CiU, ERC e ICV, por el veto, y PSC, PPC y Ciutadans, en contra. Ese día del pasado diciembre, el diputado socialista David Pérez, taurino declarado, ya denunció el «evidente componente identitario» de la propuesta.

El debate se intensificó en marzo con las comparecencias, y los pesos pesados del PP entraron al trapo. El Gobierno de la Comunidad de Madrid abrió un expediente para declarar la lidia bien de interés cultural, ejemplo que secundaron los Ejecutivos de Murcia y la Comunidad Valenciana, y el líder del partido, Mariano Rajoy, manifestó que el movimiento contrario a las corridas obedecía a que el toreo «es fiesta nacional» y «todo lo que parezca que es fiesta nacional molesta». La presidenta madrileña, Esperanza Aguirre, se puso al frente del paseíllo de los conservadores al posar ante la prensa con capote y montera.

DERECHOS Y LIBERTAD / Abolicionistas y taurinos se desmarcan del argumento nacionalista, pero se acusan mutuamente de utilizarlo con fines espurios. Unos centran su discurso en los derechos de los animales; los otros, en el respeto a la libertad. El portavoz del colectivo impulsor de la ILP, Leonardo Anselmi, sostiene que «los defensores de las corridas son los que han exprimido el factor identitario». Luis Corrales, de la Plataforma para la Promoción y Difusión de la Fiesta, reproduce las críticas en sentido contrario: «Nunca quisimos llevar el tema a ese campo, pero el debate trascendió desde el principio los toros para entrar en el terreno nacionalista. La contradicción de que el Parlament tramite el veto de las corridas a la vez que el blindaje de los correbous lo prueba».

El puyazo se dirige a CiU y ERC, que respaldan tanto la abolición de la lidia como la preservación de los bous. «Parece que unos animales merezcan protección y otros no», apostilla un dirigente socialista. PSC y PPC defienden las corridas y los festejos del área del Ebro, mientras que ICV repudia los dos espectáculos.

TOROS Y 'CORREBOUS' / Nacionalistas e independentistas niegan que su posición se deba a cuestiones identitarias. «La muerte del animal no es una anécdota. En los bous, la res no sufre heridas irreversibles, y nuestra intención es reglamentar estos festejos para garantizar el máximo respeto a los animales», argumenta Josep Rull, diputado convergente.

El catedrático de Historia Contemporánea Antoni Segura añade otro factor a las razones de CiU y ERC: «Es probable que haya motivos electoralistas por el deseo de no perder votos en el Ebro». Los comicios autonómicos aguardan en otoño.

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